En las etapas definitorias de la Primera Nacional, donde las diferencias entre candidatos se reducen al mínimo detalle y la exigencia emocional se multiplica con el correr de las fechas, la voz de los líderes de vestuario adquiere un peso determinante. Tras la amarga derrota sufrida frente a Temperley en condición de visitante, Guillermo Cosaro, capitán y columna vertebral de la defensa de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, alzó la voz para trazar un balance sin atenuantes, combinando una franca autocrítica futbolística con un encendido mensaje de templanza y convicción. El experimentado marcador central cordobés admitió el duro golpe que representó volverse con las manos vacías del sur bonaerense, pero remarcó que el grupo debe cambiar rápidamente el chip mental para encarar el Clásico del Norte ante Gimnasia y Tiro de Salta con la determinación necesaria para pelear hasta el final por el ansiado objetivo del ascenso.
El análisis del capitán albiceleste comenzó enfocándose en el desarrollo del encuentro disputado en el estadio Alfredo Beranger, donde el equipo conducido por Hernán Pellerano mostró dos caras marcadamente opuestas a lo largo de los noventa minutos. Durante la etapa inicial, Gimnasia ejerció un dominio claro de las acciones, con sobriedad en la zaga, fluidez en la circulación del balón y la capacidad de imponer condiciones en campo rival. Sin embargo, la falta de contundencia para traducir ese dominio en el marcador y una merma en el rendimiento colectivo durante el complemento terminaron costando demasiado caro ante un rival que no perdonó en los momentos críticos del juego.
«Nos duele no llevarnos el triunfo, pero hay que pensar en lo que viene», sintetizó Cosaro con crudeza al término del partido, dejando al descubierto la bronca contenida en el vestuario jujeño. Al desglosar las razones del desenlace desfavorable, el referente defensivo no dudó en señalar las fallas puntuales que terminaron desequilibrando la balanza: «Hicimos un gran primer tiempo, pero pagamos muy caro los errores». Para el referente del «Lobo», la paridad imperante en la categoría no permite licencias ni distracciones temporales, ya que cualquier desajuste en el retroceso o en la marca es aprovechado de inmediato por los contrincantes.
Lejos de instalar un clima de resignación o dejar que el trago amargo erosione el ánimo del plantel, Cosaro asumió su rol de capitán para proyectar la mirada hacia el futuro inmediato. Con la perspectiva que le otorgan los años de trayectoria en el fútbol argentino, el marcador central entendió que el calendario no concede margen para lamentaciones prolongadas, especialmente cuando a la vuelta de la esquina asoma el compromiso más esperado por toda la provincia: el Clásico del Norte frente a Gimnasia y Tiro de Salta, a disputarse este domingo en el Estadio 23 de Agosto.
En sus declaraciones, el defensor remarcó el significado estratégico y anímico que encierra el choque ante el conjunto salteño en la Tacita de Plata, entendiéndolo como la plataforma perfecta para reaccionar a tiempo y recuperar el terreno relegado en las posiciones de la Zona B. «Pensamos en darle una alegría a la gente en el clásico y a nosotros para las últimas fechas; hay que levantar cabeza y seguir luchando por el objetivo», afirmó Cosaro con vehemencia, sintetizando la postura combativa con la que el plantel profesional encara la recta final de la fase regular.