En casi todos los países se repite la falta de estadísticas unificadas, de protocolos de detección nacionales y de seguimiento a largo plazo de niños y niñas afectadas.
Las sustancias más detectadas en bebés varían según el país, pero prevalecen cocaína, marihuana y metanfetaminas.
Los tres hijos de Karla nacieron con síndrome de abstinencia. “Verlos en ese estado, en que sólo la pasan vomitando, malitos…”, dice la joven de 27 años, y lo repite despacio, con palabras de angustia, como si aún no terminara de creerlo.
El segundo bebé de Helen Baum nació muerto. Ella comenzó a consumir cocaína cuando era adolescente. Tiene 54 años. En 2013, en situación de calle, quedó embarazada por segunda vez. Su primer hijo tiene algunas enfermedades respiratorias.
Karla vive en Guayaquil, Ecuador. Helen, en São Paulo, Brasil. Las separan miles de kilómetros, pero están presas de una realidad parecida: haber dado a luz bebés con afecciones derivadas de las adicciones maternas.
Ana –39 años, oriunda de Córdoba, Argentina– pasó 20 años consumiendo. En su peor momento, se quedó sola y sintió que su casa era una cárcel sin salida. Cuando quedó embarazada, sin buscarlo, ya había abandonado las drogas: “Es una cosa que te atrapa. Por más que quieran, hay muchas chicas que no pueden dejar”.
No es un fenómeno aislado: los nacimientos de niños con estas secuelas crecen a un ritmo cada vez mayor en América Latina, como una de las caras menos visibilizadas de la expansión del narcotráfico y del crimen organizado.
En Colombia, México, Guatemala, Brasil, Ecuador y Argentina, las cifras relevadas muestran un patrón común que amenaza a toda una generación. Las consecuencias: bebés que llegan al mundo de manera prematura, con bajo peso, con síndrome de abstinencia, malformaciones, retraso del crecimiento o del aprendizaje.
En Ecuador, por ejemplo, la detección de sustancias psicoactivas en bebés pasó de 79 casos en 2021 a 145 en 2025 (+84%), según el Ministerio de Salud Pública.
Dentro de ese total, los bebés diagnosticados como “afectados por drogadicción materna” pasaron de 30 en 2021 a 69 en 2025 (+130%).
El crecimiento es todavía mayor de lo que sugieren los números absolutos. Entre 2021 y 2025 los nacimientos en Ecuador cayeron 17% -de 251.106 a 208.085, según el INEC- mientras los casos subían 84%.
Medido sobre el total de partos, la detección de bebés expuestos se duplicó con creces: pasó de 3,15 a 6,97 por cada 10.000 nacimientos, un alza del 121%.
Según el Sistema de Información de Enfermedades de Notificación Obligatoria (Sinan), la exposición a drogas de abuso (incluido el alcohol) de niños menores de 1 año pasó de 31 casos en 2021, a 46 en 2025 (un aumento del 50%). Y sólo hasta julio de 2026 fueron 36, con lo que la tendencia sigue creciendo.
Las intoxicaciones confirmadas de estos bebés pasaron de 122 en 2021, a 191 en 2025 (+57%). Las notificaciones por síndrome de abstinencia se mantuvieron estables.
Según el Observatorio Brasileño de Información sobre Drogas, entre 2010 y 2022 hubo 86 hospitalizaciones de niños de 0 a 1 año por enfermedades asociadas al consumo de sustancias psicoactivas en centros de salud del país.
Los datos llegan hasta 2022 porque los años posteriores están en proceso de revisión. En el estado de São Paulo fueron 40 casos entre 2015 y abril de 2026, según el Sistema de Información Hospitalaria (SIH) del Ministerio del Salud.
“Un niño cuya madre consumió crack durante todo el embarazo puede nacer, aparentemente, normal. Pero será un niño que tendrá dificultades de aprendizaje, que a veces tardará más en caminar o en hablar. Tendrá problemas en la escuela, será más irritable”, explica Vera Therezinha Borges, médica obstetra y coordinadora de un ambulatorio en un hospital de Botucatu, en el interior de São Paulo.
Argentina
Los casos de bebés o embarazadas expuestas a sustancias psicoactivas en Argentina no son eventos de notificación obligatoria y por lo tanto no existen datos centralizados en el Ministerio de Salud de la Nación, informaron sus voceros.
Sin embargo, a través de reportes de algunas provincias, registros de hospitales públicos e investigaciones de universidades se pudo comprobar que estos casos vienen en aumento.
En el Hospital Fernández de Buenos Aires, ese crecimiento fue de 185% en 3 años. En 2023 se registraron 13 nacimientos con diagnóstico positivo. El número pasó a 25 en 2024 y a 37 en 2025, informó Carlos Damin, toxicólogo y director de la institución.
El directivo aclaró que parte de ese aumento se debe a una mayor detección de casos: “Los médicos están más dispuestos a buscarlos”.
También creció en ese hospital el porcentaje de partos con dosajes positivos para alguna sustancia: en 2023 se detectaban drogas en 0,84% de los nacimientos. El porcentaje trepó al 2,36% en 2024 y a 3,79% en 2025.
En Córdoba, en 2023 se detectaron 109 niños con Síndrome de Abstinencia Neonatal (SAN), según el Ministerio de Salud de esa provincia. El número equivale a dos casos por semana. En 2024 se detectaron 74 bebés con abstinencia y 62 casos hasta junio de 2025.