Gimnasia y Esgrima de Jujuy atraviesa horas decisivas en su puesta a punto para encarar un compromiso de trascendencia absoluta dentro del campeonato de la Primera Nacional. En el marco de una fecha considerada bisagra para las aspiraciones de los equipos que pelean en la parte alta de la tabla de posiciones, el conjunto albiceleste llevará a cabo este jueves su penúltimo entrenamiento en las instalaciones del predio «Papel NOA», ubicado en la localidad de Río Blanco. Bajo las directivas del cuerpo técnico encabezado por Hernán Pellerano, el plantel norteño trabaja con máxima intensidad y concentración, sabiendo que el cruce de este domingo frente a Atlético de Rafaela exige una producción colectiva sin fisuras para dejar los tres puntos en casa.
La recta final de la preparación previa al partido ha ingresado en su etapa más fina en términos de planificación táctica y estrategia futbolística. Durante los ensayos desarrollados en los días precedentes en el complejo deportivo albiceleste, el entrenador Hernán Pellerano probó un probable esquema y alineación titular en el campo de juego; sin embargo, el estratega prefirió mantener la prudencia habitual y no confirmó de forma oficial a los once futbolistas que saltarán al césped del Estadio 23 de Agosto. La decisión del cuerpo técnico responde a la necesidad de evaluar minuciosamente las cargas físicas y las respuestas individuales durante la práctica de la presente jornada y la posterior sesión de mañana viernes, oportunidad en la que terminarán de pulirse los últimos detalles antes de dar a conocer la nómina definitiva.
En el seno del vestuario del ‘Lobo’ reina una clara conciencia sobre el valor superlativo que reviste este choque en la provincia de Jujuy. Tras haber logrado una valiosa victoria en condición de visitante en la jornada anterior, el equipo jujeño se ubica en una posición de privilegio en la clasificación general de la Zona B con 49 unidades, situándose a tiro de la cima del certamen. Para revalidar las credenciales de candidato y mantener intacta la ilusión del ascenso, el elenco conducido por Pellerano tiene bien en claro que no existe margen para el desacople frente a la ‘Crema’ rafaelina, un oponente caracterizado por su disciplina táctica y su necesidad de sumar unidades para salir de la zona incómoda de la tabla.
El escenario que alberga las prácticas en Río Blanco ha sido testigo de intensos trabajos focalizados en la tenencia del balón, la presión tras pérdida y la efectividad en la pelota parada, rubro que ha reportado dividendos valiosos para el cuadro jujeño en sus últimas presentaciones. La idea que madura en la cabeza del entrenador contempla la posibilidad de sostener la base estructural que viene de rendir en gran nivel fuera de casa, aprovechando que el plantel no registra futbolistas sancionados ni bajas de gravedad en el rubro disciplinario. No obstante, Pellerano no descarta ajustar pequeños matices tácticos en la zona media o en la retaguardia para contrarrestar el sistema de juego que habitualmente propone el conjunto santafesino fuera de su estadio.
En lo que respecta al andamiaje futbolístico, la presencia y el ritmo de juego exhibido por Francisco Molina en los metros finales se consolidan como un argumento central de la propuesta albiceleste, sirviendo como nexo fundamental con la referencia de área y aportando llegada con remates de media distancia. Asimismo, la solidez del arquero Milton Álvarez y la prestancia de la zaga central garantizan la tranquilidad necesaria para que el equipo pueda volcarse al ataque de manera articulada y sin descuidar las espaldas. La versatilidad del esquema le permite a Gimnasia transicionar con fluidez entre una línea de cuatro defensores tradicionales o mutar hacia un dibujo con mayor amplitud por las bandas en función de los momentos del partido.