Una encuesta revela las mayores preocupaciones económicas de la gente de cara a las elecciones de 2027

Un relevamiento nacional de Zentrix Consultora muestra que los ingresos y la incertidumbre económica desplazaron a otros temas entre las principales preocupaciones.

Más de la mitad de los argentinos asegura que ya perdió la paciencia para esperar resultados del actual modelo económico.

Falta más de un año para las elecciones de octubre 2027, sin embargo, la economía empieza a ocupar un lugar cada vez más decisivo en la construcción del escenario político. Salarios que no alcanzan, endeudamiento para cubrir gastos básicos, incertidumbre y preocupación por el empleo aparecen entre las principales señales del Monitor de Opinión Pública de agosto elaborado por Zentrix Consultora. Y da una muestra interesante de qué le está preocupando a los argentinos, más allá de los datos duros de la macro que muestra la gestión libertaria.

El trabajo muestra una convivencia que puede resultar determinante para el Gobierno: existe todavía una base que respalda la continuidad del modelo económico libertario, pero crece la demanda por resultados concretos en los ingresos y el bolsillo. A nivel nacional, el 38,7% quiere que en las próximas elecciones presidenciales continúe el mismo modelo económico, mientras que el 59,8% prefiere un cambio.

Esa discusión aparece atravesada por otro dato: el 53,2% afirma que ya se le acabó la paciencia para esperar resultados económicos del Gobierno. En cambio, el 22,9% considera que ya los está viendo, el 8,1% está dispuesto a esperar hasta fin de año, 4,8% hasta mediados de 2027 y 11% hasta las próximas elecciones presidenciales.

El trabajo resume esa tensión como una diferencia entre los «tiempos políticos y tiempos económicos»: persiste un núcleo que sostiene el rumbo, pero la espera por una mejora material empieza a tener límites.

Claudio Montiel, director de la consultora a cargo del estudio, señaló a PERFIL que en agosto se produjo un cambio marcado en las preocupaciones de la opinión pública, con la economía desplazando a la corrupción. “Lo que nosotros vimos es este cambio de preocupaciones que venía siendo la corrupción, te diría desde principio de año, y pasó a ser prácticamente en su totalidad la economía, corriendo rápidamente a la corrupción al tercer o cuarto puesto. Yo creo que es un deterioro económico que se viene sosteniendo ya hace varios meses, y me parece que está empezando a explotar en casi todo el electorado”, indicó.

Montiel remarcó que el malestar económico atraviesa a distintos segmentos, aunque con interpretaciones políticas diferentes. “Cuando vos le preguntás al electorado de Milei, te dice: ‘es necesario este sacrificio que estamos viviendo’. Cuando le preguntás al electorado más kirchnerista, te dice: ‘este modelo no funciona, no sirve’. El punto medio termina siendo el malestar económico”. En ese marco, destacó que “cuando vos le preguntás a la gente si el año que viene va a votar por mantener el modelo o por cambiar el modelo, es muy interesante ver que casi el 40% te dice, pese a todo lo que estamos hablando, ‘voy a votar para mantener el modelo’”.

El director de Zentrix también puso el foco en la brecha entre el respaldo al modelo y la aprobación de la gestión presidencial. “Vos tenés un grupo de gente que dice que va a votar para que el modelo continúe, casi el 40%, pero cuando le preguntás si aprueba la gestión de Milei, un 31, 32% te dice que aprueba. O sea, tenés 7, 8 puntos en el medio de gente que aprueba la gestión, pero no aprueba a Javier Milei. Entonces, lo que pasa en esos 7, 8 puntos, te diría que es lo determinante y es lo que, de alguna manera, le va a dar una buena cantidad de votos hacia el año que viene o no”, vaticinó.

El ingreso aparece como uno de los principales puntos débiles. El 81,2% de los encuestados considera que su salario no le está ganando a la inflación, frente a apenas 14,3% que responde afirmativamente.

La percepción atraviesa incluso la división política. Entre quienes votaron al oficialismo en 2025, 61,2% sostiene que su salario no supera a la inflación, aunque el porcentaje escala hasta 95,2% entre los votantes opositores. Solo 30% de los oficialistas considera que sus ingresos están ganándole a los precios.

La diferencia muestra uno de los aspectos centrales del estudio: la situación económica es compartida por sectores con identificaciones políticas distintas, aunque la interpretación de esa misma realidad cambia de acuerdo con el posicionamiento electoral.

A su vez, casi dos tercios de los consultados cuestionan que el dato oficial de inflación represente lo que ocurre con sus gastos cotidianos. El 65,8% considera que el IPC difundido por el INDEC no refleja adecuadamente la variación de precios que percibe, contra 31,6% que considera que sí.

El problema ya no es solo la inflación: cuánto dura el sueldo

El relevamiento también intenta medir el poder adquisitivo a partir de una pregunta concreta: hasta qué día del mes alcanzan los ingresos.

El resultado muestra que el 65% de los encuestados ya consumió sus ingresos al llegar al día 20 del mes. Solo 22,9% logra llegar a fin de mes y otro 10,7% asegura que, además, puede ahorrar.

Encuesta preocupaciones económicas pensando en 2027

La brecha se profundiza cuando el dato se divide por nivel socioeconómico. Entre las personas ubicadas en el estrato bajo, 87,6% ya agotó sus ingresos al día 20 y ninguna declaró llegar a fin de mes con capacidad de ahorro.

 

En el segmento alto ocurre prácticamente lo contrario: solo 7,3% llega al día 20 sin ingresos, mientras que 53,3% llega a fin de mes y otro 39,4% además consigue ahorrar.

 

Para Zentrix, esa diferencia es más pronunciada por nivel socioeconómico que por edad, lo que permite interpretar el deterioro del poder adquisitivo como un fenómeno principalmente asociado a la posición social y no exclusivamente generacional.

 

La deuda se utiliza para llegar a fin de mes

Otro de los indicadores que marca el estudio es el endeudamiento. El 60,2% de los encuestados tomó alguna deuda o crédito durante los últimos seis meses, una proporción que aumenta entre los sectores de menores ingresos.

 

En el estrato bajo, el porcentaje llega al 70,2%, contra 52,1% en la clase media y 43,4% en la clase alta.

 

Pero el dato más relevante no es solamente cuánto se endeudan los hogares, sino para qué utilizan ese financiamiento.

 

El 55,6% señala que se endeudó principalmente para cubrir gastos básicos de alimentos y salud, mientras que otro 20,4% lo hizo para pagar tarifas y servicios. Apenas 10,7% atribuye la deuda a la compra de bienes durables.