Gimnasia se trajo una importante victoria de Buenos Aires tras superar a Almagro

El elenco conducido por Hernán Pellerano derrotó por 2 a 1 al "Tricolor" en un encuentro correspondiente a la fecha 28 de la Zona B de la Primera Nacional.

En un partido que contuvo absolutamente todos los condimentos que caracterizan a las batallas más apasionantes del fútbol de ascenso, Gimnasia y Esgrima de Jujuy festejó un triunfo de un valor inconmensurable al derrotar por 2 a 1 a Almagro en el Estadio Tres de Febrero de José Ingenieros. En el marco de la vigesimoctava fecha del torneo de la Primera Nacional 2026, el «Lobo» jujeño volvió a exhibir ese temperamento necesario para los tramos decisivos del certamen y se alzó con tres puntos de oro que no solo curan el sinsabor del reciente empate sobre la hora frente a Agropecuario, sino que ratifican su firme candidatura en la lucha por el ascenso directo en la Zona B.

El triunfo de los dirigidos técnicamente por Hernán Pellerano representó una muestra de jerarquía individual en los momentos más calientes del cotejo, permitiéndole al elenco del norte del país posicionarse sólidamente con 49 puntos en la tercera ubicación del certamen.

El pitazo inicial del encuentro desató un trámite vertiginoso que se jugó a un ritmo verdaderamente frenético. Desde el primer segundo, el conjunto albiceste plantó bandera en campo rival con una postura sumamente ambiciosa, buscando asfixiar la salida de Almagro y explotar la velocidad de sus extremos. La tónica del arranque favoreció nítidamente al conjunto jujeño, que en apenas cuatro minutos de juego ya había generado dos situaciones nítidas para romper el cero. En ambas aproximaciones, el protagonismo recayó sobre el volante Francisco Molina, quien obligó al guardameta local, Emiliano González, a lucirse con dos atajadas espectaculares arrojándose abajo contra su primer palo para evitar la caída de su valla.

Sin embargo, el asedio inicial del «Lobo» jujeño no tardó en dar sus frutos en el marcador. A los 6 minutos del período inicial, un tiro de esquina ejecutado con precisión milimétrica generó un verdadero cortocircuito en la última línea del equipo de José Ingenieros. Tras una serie de rebotes desprolijos y una enorme pasividad de los marcadores centrales locales para despejar el peligro, el defensor Joaquín Varela capturó el esférico dentro del área chica y, con un toque certero y oportuno, la empujó al fondo de la red para decretar el 1 a 0 parcial, desatando el festejo desaforado en el banco de suplentes de la visita.

Con el marcador a su favor, la lógica indicaba que Gimnasia podría manejar los tiempos del partido con mayor holgura. No obstante, Almagro sintió el golpe y, movilizado por su orgullo y la urgencia de su situación en la tabla de posiciones, comenzó a adelantarse en el terreno de juego dividiendo la tenencia del balón. La situación pareció complicarse de forma definitiva para el dueño de casa cuando, a los 33 minutos de esa primera mitad, el volante Orlando cometió una infracción descalificadora al ensayar una durísima plancha sobre un futbolista albiceleste. El juez de la contienda no dudó y le mostró la tarjeta roja directa de manera inapelable, dejando a Almagro con diez hombres en cancha.

Lejos de resignarse por la inferioridad numérica, la expulsión pareció inyectar una dosis de rebeldía inesperada en el «Tricolor». Prácticamente en el descuento del primer tiempo, cuando parecía que el «Lobo» se marchaba al vestuario con la ventaja y el control absoluto del trámite, Almagro elaboró una jugada colectiva de altísimo vuelo por la banda derecha. La pelota derivó hacia la posición de Facundo De la Vega quien, con una maniobra excelsa en la que gambeteó a la defensa jujeña con notable facilidad, estampó un remate inalcanzable para decretar el 1 a 1 transitorio con el que ambos planteles se retiraron al descanso de quince minutos.

La etapa complementaria se reanudó sin concesiones tácticas en el círculo central, transformando el partido en un emocionante y electrizante ida y vuelta en el que los sistemas defensivos parecieron quedar completamente de lado para el disfrute de los espectadores neutrales. Increíblemente, a pesar de contar con un jugador menos sobre el campo de juego, Almagro lució mejor asentado y generó las opciones más nítidas durante los primeros minutos del segundo tiempo. Sobre los 8 minutos, un tiro de esquina ejecutado desde el sector izquierdo estuvo a punto de transformarse en el segundo tanto local, de no ser por una soberbia intervención defensiva que despejó el peligro sobre la línea misma de sentencia de Gimnasia de Jujuy.

La tensión alcanzó su punto máximo apenas unos instantes después de esa jugada. En el siguiente avance de Almagro, el colegiado de la jornada sancionó de forma inapelable un tiro penal para el cuadro local tras una clara infracción dentro del área penal jujeña. El «Tricolor» se encontraba ante una oportunidad inmejorable de revertir un partido que había comenzado sumamente adverso. Sin embargo, en el instante en que la soga apretaba el cuello de la visita, emergió la enorme e imponente figura del experimentado guardameta albiceste Milton Álvarez. El arquero de Gimnasia adivinó con maestría la dirección del remate ejecutado por Facundo De la Vega, arrojándose sobre su costado para desviar la pelota con las uñas y ahogar de forma heroica el grito de gol de toda la parcialidad local.

Aquella atajada de Milton Álvarez actuó como un verdadero bálsamo anímico y despertó del letargo a un Gimnasia de Jujuy que no lograba hacer pesar el hombre de más. Pero las grandes batallas requieren de genios capaces de frotar la lámpara en los momentos más difíciles, y la tarde de José Ingenieros tenía reservada la página más gloriosa del partido para su mejor jugador. A los 28 minutos del complemento, Francisco Molina recibió la pelota en tres cuartos de cancha recostado sobre la banda izquierda. Con un despliegue de jerarquía digno de otra categoría, el volante dibujó un caño exquisito para sacarse de encima a su marcador de manera brillante, pisó el esférico ante la salida de otro defensor y, sin mirar el arco, sacó un zapatazo furioso, potente y teledirigido que se coló de manera espectacular en el ángulo superior del arquero Emiliano González. Una auténtica joya individual que liquidó por completo las esperanzas de Almagro y decretó el 2 a 1 definitivo.