Las dos caras de la economía: se acelera la baja de la inflación, pero también la demanda de dólares

La mayor incertidumbre política no solo impulsó el riesgo país por sobre los 500 puntos; también aumentó la demanda de divisas por cobertura antes de lo esperado.

El Gobierno avanza de a poco con medidas para reactivar e impulsar una mejora de los ingresos

Nada parece detener la pasión de los argentinos por el dólar. Aunque el atesoramiento de divisas no fue buen negocio desde que arrancó el nuevo Gobierno, las compras volvieron a saltar fuerte en julio, mostró el reciente informe del mercado cambiario que difundió el Banco Central.

Las compras de divisas superaron los USD 4.100 millones netos. La estacionalidad jugó igualmente un rol, porque hubo más demanda por turismo, teniendo en cuenta las vacaciones de invierno y también quienes viajaron para ver a la selección Argentina en las etapas decisivas del Mundial de Fútbol en Estados Unidos.

Dentro del volumen de compras, más de USD 2.900 millones tuvieron como destino solo el atesoramiento. Y del total unos USD 1.000 millones quedaron depositados en los bancos.

La estabilidad cambiaria no alcanzó por el momento para convencer al público que no aumente sus niveles de dolarización. Tampoco resulta suficiente el hecho de que las inversiones en pesos fueron mucho mejor opción desde que asumió Javier Milei. No ha alcanzado para convencer a los inversores a quedarse en moneda local.

Si la compra de dólares simplemente para guardar ya está en niveles cercanos a los USD 3.000 millones, la pregunta que sigue es a cuánto podría ascender el monto cuando se acerque el período preelectoral.

Pila de billetes de cien dólares estadounidenses junto a billetes argentinos con escudo y números de serie, sobre papel rugoso.

Pese al mayor rendimiento del peso, la compra de dólares persiste e incluso se aceleró en los últimos dos meses

En la previa a las legislativas del año pasado se registraron compras en solo un mes por parte del público por un volumen récord de USD 6.500 millones. Fue en octubre, en las semanas previas a los comicios.

Desde el equipo económico aseguran que ahora la capacidad de responder a cualquier demanda es muy alta. Además, sostienen, hay un manejo muy estricto de los agregados monetarios, por lo que será mucho más complejo correr a buscar dólares.

Por ahora, ningún activo en Argentina logró seducir al público, al que poco parecen importarle los mayores rendimientos que se pueden obtener en moneda local

Sin embargo, la demanda de dólares siempre se las rebusca para mantenerse firme. Por ahora, ningún activo en Argentina logró seducir al público, al que poco parecen importarle los mayores rendimientos que se pueden obtener en moneda local.

La sospecha del mercado, con lógica, es que esta presión cambiaria se irá acelerando en los próximos meses. La falta de claridad sobre el resultado de las elecciones agrega dramatismo no solo al tipo de cambio. También hizo caer el precio de los bonos, con un riesgo país por encima de los 500 puntos básicos y consolidado en esos niveles.

El elevado nivel de dolarización, aun fuera del calendario electoral, plantea varios problemas. Uno de ellos es que el Central tiene menos margen para acumular reservas, pues una proporción de los dólares que se ofrecen se los queda el público. En el año tuvo un buen desempeño, porque ya compró cerca de USD 14.000 millones contra un compromiso de USD 10.000 cuando arrancó el año.

El otro problema también obvio es que los pesos que se destinan a la compra de dólares son pesos que dejan de circular y por lo tanto no van al consumo interno. Si bien es cierto que los ingresos vienen cayendo levemente en términos reales, esto se acentúa por una demanda de pesos que sigue muy débil, producto de la desconfianza.

Los economistas siguen divididos sobre qué hacer. Algunos indican que no sirve de nada tocar el tipo de cambio para contener esta demanda, otros consideran que un tipo de cambio más alto sería de gran utilidad. En ese grupo se encuentran, por caso, Carlos Melconian y Guido Sandleris. “Ponele el precio que quieras, $ 1.700 ó 1.800, por ejemplo; ayudaría a muchas empresas y le daría más oxígeno al Central para comprar más dólares en el mercado y acumular reservas”, aseguró el ex titular del BCRA.

Guido Sandleris, expresidente del BCRA, uno de los economistas que cree que un dólar un poco más caro sería conveniente

La experiencia argentina no es concluyente en ese sentido. Un movimiento alcista del dólar suele generar a su vez mayor demanda, porque los inversores temen que la suba siga y deciden adelantarse.

La inflación se encamina a ser el mejor dato de agosto para el Gobierno, cuando falta un solo día hábil para que termine el mes. Se registró una fuerte desaceleración de Alimentos y bebidas, con un incremento de apenas 1,2% en el mes según el relevamiento de LCG. De hecho, la mayoría de las consultoras ahora estima que el índice de agosto estaría más cerca del 1,5 que del 2%. Es un dato relevante, porque se estaría perforando el 1,9% de junio, hasta ahora el registro más bajo del año.

Aunque dejó de estar entre los temas de mayor preocupación en las encuestas, una baja más pronunciada de la inflación le sirve al Gobierno para mostrar resultados de gestión. Y da más crédito a su mensaje de tener paciencia para alcanzar los impactos positivos del modelo económico.

 

Los desafíos que enfrenta Milei para recuperar imagen y acercarse a una victoria electoral son bastante obvios: revertir la baja de ingresos y la destrucción de puestos de trabajo. Según un informe de Fundación Mediterránea, el empleo privado registra doce meses consecutivos de caída, algo que no sucedía desde 2009. La reducción fue de 135.000 puestos, que llegan a 241.000 cuando se mide respecto a noviembre de 2023. Industria y construcción lideran las bajas.

 

La mayor parte de esos empleos perdidos fueron reemplazados por más trabajo cuentapropista. Convertirse en chófer de una aplicación, ocuparse de los repartos, cocinar para el barrio, hacer changas o iniciar un emprendimiento propio son algunas de las múltiples formas que adopta el nuevo mercado laboral. Por eso, el desempleo se mantiene debajo del 8% y no aumentó bien por arriba del 10% como podría suponerse por la destrucción laboral observada, a la que hay que sumar el achicamiento de la nómina laboral del sector público nacional.