Fe y devoción: una multitud acompañó a la Virgen de Urkupiña en Salta

Salta vivió este sábado una de las jornadas religiosas más convocantes de agosto, con cientos de fieles que participaron de la celebración central en honor a la Virgen de Urkupiña.

La tradicional festividad reunió a familias, devotos y peregrinos que renovaron sus pedidos, agradecimientos y muestras de fe a la conocida “Mamita”.

Desde las primeras horas de la mañana, numerosos creyentes se acercaron a la Parroquia Nuestra Señora del Pilar, ubicada sobre calle Mitre, donde se realizaron distintas actividades religiosas. Entre los momentos destacados de la jornada estuvo la tradicional chaya y bendición de vehículos, una costumbre que cada año congrega a quienes buscan encomendar sus autos y recibir la protección de la Virgen.

Durante la tarde, la celebración continuó con la tradicional procesión que partió desde la parroquia hacia el Campo Histórico de la Cruz. Familias enteras acompañaron el recorrido llevando imágenes de la Virgen de distintos tamaños, en una multitudinaria expresión de religiosidad y tradición.

El acto central culminó con una misa en el Campo de la Cruz, donde los fieles elevaron sus plegarias, principalmente por la salud, el trabajo y el bienestar de sus familias. Muchos de los presentes también aprovecharon la ocasión para agradecer por promesas cumplidas y favores que atribuyen a la intercesión de la Virgen.

La devoción por la Virgen de Urkupiña tiene una fuerte presencia en Salta y en todo el norte argentino, impulsada también por los profundos vínculos culturales y religiosos con Bolivia. Cada 15 de agosto, la festividad vuelve a reunir a miles de personas en distintas ciudades de la región, mientras que su celebración principal tiene lugar en Quillacollo, Cochabamba.

Con el paso de los años, la celebración salteña se consolidó como una de las expresiones de fe popular más importantes de la provincia. Entre rezos, imágenes, promesas y muestras de emoción, los devotos volvieron a acompañar a la Virgen de Urkupiña y renovaron una tradición que atraviesa