Mientras tanto, vehículos permanecen varados en distintos puntos del país, una flota quedó sin combustible en plena carretera y comerciantes reportan presión sobre el precio del pollo.
La escasez de combustible continúa generando filas, vehículos varados y dificultades para el transporte en diferentes regiones del país, mientras Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) sostiene que el problema no responde a una falta de carburantes, sino a dificultades logísticas que retrasaron su distribución.
El presidente de YPFB, Sebastián Daroca, aseguró que el país cuenta con volúmenes suficientes para comenzar a normalizar el abastecimiento. Según explicó, más de 180 cisternas se encuentran en proceso de descarga durante este fin de semana.
“Hoy contamos con seis millones de litros en Senkata, un volumen suficiente para abastecer el mercado”, afirmó Daroca al referirse a la disponibilidad de gasolina.
La situación es diferente en el caso del diésel. El ejecutivo reconoció que existe una sobredemanda estructural en el país, aunque sostuvo que también hay combustible disponible para iniciar la recuperación de los niveles de distribución.
En la planta de Senkata, según el reporte de YPFB, existen cuatro millones de litros de diésel. Ese volumen, de acuerdo con la estatal, permitiría comenzar la semana con una distribución normal en La Paz.
Sin embargo, mientras YPFB asegura que el abastecimiento está encaminado a normalizarse, los problemas continúan siendo visibles en las estaciones de servicio y en las carreteras.
Una flota quedó varada en plena carretera
Uno de los efectos más evidentes se registró en el transporte interdepartamental. Una flota de la empresa Huracán quedó varada durante su recorrido después de quedarse sin diésel antes de llegar a su destino.
Los pasajeros tuvieron que buscar alternativas para continuar el viaje, lo que provocó reclamos y malestar ante la falta de una solución inmediata por parte de los responsables del servicio.
El episodio refleja que las dificultades de abastecimiento ya no se limitan a las filas en los surtidores. La falta de combustible está afectando directamente la capacidad de los operadores de transporte para cumplir sus rutas.
Una falla informática también paraliza la venta
En Roboré, departamento de Santa Cruz, el problema adquirió otra dimensión. Conductores y viajeros denunciaron que una falla en el sistema informático de un surtidor de YPFB, ubicado frente a la terminal de buses, impedía la venta de gasolina, diésel y gas.
Los usuarios señalaron que permanecieron durante horas esperando una solución, mientras se acumulaban vehículos, micros y camiones.
La situación afectó también a pasajeros y turistas que tenían previsto continuar sus recorridos. En imágenes difundidas desde el lugar se observan largas filas y personas esperando bajo altas temperaturas.
El impacto llega al precio del pollo
Las dificultades también comienzan a trasladarse a los mercados. En La Paz, comerciantes del mercado El Tejar reportaron que el kilo de pollo se vende alrededor de Bs 29,50 y Bs 29,80, por encima de los Bs 28 que, según las vendedoras, era el precio anterior.
Las comerciantes aseguran que el incremento no responde a una decisión de los vendedores, sino al mayor costo con el que reciben el producto.
“Nos está llegando así”, explicaron las comerciantes a medio televisivo, que también señalaron una caída en las ventas porque los consumidores redujeron sus compras ante el incremento del precio.
Según sus testimonios, durante la última semana el precio habría aumentado aproximadamente Bs 1 por día. Entre las causas que mencionan están las dificultades para transportar el producto por la falta de diésel y los problemas de abastecimiento provocados por los bloqueos anteriores.
El impacto del combustible sobre el precio de los alimentos se produce porque el diésel no solo es utilizado por los vehículos que trasladan los productos hasta los mercados. También es fundamental para las distintas etapas de la cadena productiva y logística.
De un problema de abastecimiento a una advertencia energética
La coyuntura del combustible se produce, además, en un contexto de preocupación creciente por la situación energética del país.