Las reglas para viajar en avión van a cambiar en la Unión Europea, pero no todavía. El Parlamento Europeo y el Consejo de la UE han dado luz verde definitiva a la reforma de los derechos de los pasajeros aéreos, un paquete de medidas que introduce nuevas obligaciones para las aerolíneas en cuestiones tan habituales como el equipaje de mano, la elección de asiento cuando se viaja con niños, las reclamaciones o los billetes de ida y vuelta. El cambio, sin embargo, no se aplica aún: las nuevas normas entrarán en vigor y comenzarán a desplegar sus efectos una vez transcurrido el periodo previsto por la legislación europea tras su publicación oficial.
La precisión es importante porque en los últimos días se ha extendido la idea de que la nueva normativa europea ya está en vigor y que, por ejemplo, las compañías aéreas tendrán que permitir llevar gratuitamente un trolley en la cabina. No es exactamente así. El texto aprobado establece nuevos derechos para los pasajeros, pero mantiene margen para que las aerolíneas cobren por determinadas piezas de equipaje y fija un calendario de aplicación que lleva el grueso de los cambios a 2027.
El Parlamento Europeo aprobó el acuerdo el 7 de julio de 2026 con 646 votos a favor, 12 en contra y tres abstenciones. El Consejo dio su aprobación definitiva seis días después, el 13 de julio. La reforma actualiza el marco europeo de derechos de los pasajeros, que se remonta fundamentalmente al Reglamento 261/2004 y que llevaba años pendiente de una revisión.
La propuesta original de la Comisión Europea se presentó en 2013. Desde entonces, la aplicación de las normas ha generado numerosos conflictos entre pasajeros y aerolíneas y una extensa jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El nuevo texto pretende aclarar algunas de esas situaciones y establecer reglas más homogéneas.
Uno de los puntos que más ruido ha generado es el equipaje de mano. Y aquí conviene separar lo que se ha aprobado de lo que no. La nueva normativa no obliga a las aerolíneas a permitir gratuitamente un trolley en el compartimento superior. El derecho gratuito que queda garantizado es el de llevar un objeto personal, como un bolso o una mochila pequeña, que pueda colocarse debajo del asiento delantero. El tamaño máximo previsto es de 40 por 30 por 15 centímetros.
El equipaje que se guarda en los compartimentos superiores seguirá estando sujeto a las condiciones comerciales de cada compañía. En otras palabras, quien quiera llevar un trolley no tendrá necesariamente que pagarlo, pero tampoco podrá asumir que estará incluido gratuitamente en cualquier tarifa.
La reforma sí pone el foco en la transparencia de los precios. Las compañías aéreas y los intermediarios deberán facilitar al pasajero información clara sobre qué incluye cada tarifa y mostrar opciones que permitan comparar el precio de los vuelos teniendo en cuenta el equipaje de mano. Las aerolíneas podrán seguir ofreciendo tarifas más económicas para quienes viajen únicamente con el objeto personal gratuito. La idea es evitar una situación bastante habitual: comparar dos vuelos aparentemente similares y descubrir al final del proceso de compra que uno de ellos resulta mucho más caro cuando se añaden los servicios necesarios para viajar con un equipaje determinado.
El nuevo reglamento también introduce límites a determinados recargos que las compañías pueden aplicar durante el proceso de compra o embarque. Entre ellos están algunos relacionados con la corrección de errores en el nombre del pasajero o con la obtención de la tarjeta de embarque.
Otro de los cambios afecta directamente a las familias. Cuando un pasajero viaje acompañado de un menor de 14 años, la aerolínea deberá permitir que ambos se sienten juntos sin cobrar un suplemento por la selección del asiento. La medida busca acabar con una situación que se ha convertido en habitual en muchas compañías: comprar los billetes de una familia y descubrir después que, si se quiere garantizar que los padres y los hijos se sienten juntos, hay que pagar un suplemento adicional por escoger los asientos.
El nuevo marco también refuerza determinadas garantías para pasajeros con discapacidad o movilidad reducida y contempla medidas específicas para otros viajeros con necesidades particulares, entre ellos menores no acompañados y mujeres embarazadas.
La reforma no se limita, en cualquier caso, a la experiencia del pasajero dentro del avión. Uno de los bloques importantes del nuevo reglamento afecta precisamente a lo que ocurre cuando el viaje sale mal. Las aerolíneas tendrán que ofrecer información más clara sobre los derechos de los pasajeros y sobre la forma de ejercerlos. También se establecen reglas más precisas para tramitar las reclamaciones, con el objetivo de que el pasajero no tenga que enfrentarse a procedimientos distintos o poco transparentes dependiendo de la compañía o del país.