Rodrigo Paz convoca a un “acuerdo nacional para el desarrollo” sobre la base de 5 decisiones

El mandatario pidió un pacto que trascienda a los partidos y permita sostener las reformas del Estado.

También acusó a los anteriores gobiernos de haber convertido solo en discurso los principios de no robar, no mentir y no ser flojo.

El mensaje, que duró una hora con 20 minutos, se convirtió en el informe sobre los primeros nueve meses de su gobierno. Rodrigo Paz le habló así al país en su primer festejo patrio como presidente de Bolivia desde la Casa de la Libertad de Sucre.

Ante la Asamblea Legislativa, el Jefe de Estado convocó a construir un gran acuerdo nacional para el desarrollo, luego de presentar cinco decisiones con las que, según afirmó, su Gobierno ya comenzó a transformar el país.

El mandatario identificó como prioridades recuperar la confianza económica, modernizar el Estado, proteger a las familias, reabrir Bolivia al mundo y construir una nueva gobernabilidad basada en acuerdos entre instituciones.

Aseguró que esta última decisión concentró el planteamiento político central de su mensaje. Paz sostuvo que la reconstrucción del país no puede depender únicamente del Gobierno ni de pactos entre líderes partidarios, sino de un entendimiento que garantice continuidad a las reformas económicas, energéticas, fiscales, judiciales y educativas.

“Convoco desde esta Asamblea y desde esta fecha tan significativa para nuestra historia a construir un gran acuerdo nacional para el desarrollo, un acuerdo que no pertenezca a partidos, que no pertenezca a un gobierno, que pertenezca a Bolivia”, afirmó.

El mandatario denominó “yapita” a una sexta decisión o compromiso vinculado a la defensa de la democracia, la legalidad y el diálogo frente a la violencia. Lo hizo a tiempo de referirse a los 53 días de conflicto, un eje que marcó gran parte de su alocución.

De hecho, resumió su postura con la frase: “Todo dentro de la democracia, nada fuera de ella”. También recordó que algunos sectores le pidieron declarar un estado de sitio, pero aseguró que su administración optó por la contención y la negociación.

Así, las cinco decisiones y la “yapa” estuvieron acompañadas de una dura crítica contra los anteriores gobiernos del Movimiento Al Socialismo (MAS). Paz acusó al MAS de haber traicionado los principios indígenas del ama sua, ama llulla y ama quella —no robar, no mentir y no ser flojo—, pese a haberlos utilizado como fundamento moral de su proyecto político.

“Nos fallaron moralmente”, afirmó Paz cuando evaluó los últimos 20 años. Según el mandatario, quienes proclamaron esos principios dejaron corrupción, falta de inversiones, pérdida de mercados para el gas y una crisis económica que pudo evitarse si las decisiones necesarias se tomaban hace más de una década.

“Fueron mentirosos, ladrones y flojos”, sostuvo el jefe de Estado en uno de los momentos más duros de su intervención. Aseguró que no se realizaron las inversiones necesarias para reponer las reservas de hidrocarburos ni garantizar que departamentos como Chuquisaca desarrollaran una mayor producción.

 

Más allá de los partidos

El pacto planteado por Paz debería permitir, según apuntó, la continuidad de transformaciones que no pueden completarse dentro de un solo periodo constitucional.  Paz sostuvo que el país necesita una nueva forma de gobernabilidad, construida entre instituciones y no mediante pactos reservados entre líderes políticos.

“Ahora ya no hay jefazo. Ahora no hay líderes únicos. Ahora estamos las instituciones”, afirmó para valorar la aprobación del Presupuesto General del Estado reformulado y agradeció a la Asamblea por alcanzar consensos pese a la fragmentación política.

Según el mandatario, esa norma permitirá transferir recursos adicionales a gobernaciones, municipios y autonomías indígenas y representa el primer paso de la agenda de coparticipación 50/50.

El jefe de Estado señaló que el modelo centralista agotó sus posibilidades y que la reforma debe distribuir no solamente mayores recursos, sino también responsabilidades y capacidades de gestión entre el nivel central, las gobernaciones y las alcaldías.

“No podemos vivir con un Estado centralista; tenemos que vivir construyendo el Estado desde las regiones”, afirmó al sugerir que los nuevos contrapesos del poder estarán, precisamente, en cada una de las regiones. Por eso pidió cuidar el proceso de concertación iniciado con los gobernadores para evitar que las diferencias políticas fracturen la convivencia social.

El acuerdo nacional propuesto por Paz tendrá su primera prueba en la Asamblea Legislativa. El Gobierno necesita consensos para aprobar las leyes de inversiones, hidrocarburos, minería y asociaciones público-privadas, consideradas fundamentales para atraer capitales, recuperar la producción y garantizar seguridad jurídica.