Tras una breve pausa en los intercambios de disparos entre Estados Unidos e Irán, el martes por la noche se reanudaron las hostilidades mutuas y el Comando Central de EE. UU. y fuerzas militares de Arabia Saudita bombardearon varios objetivos en Irak vinculados a las milicias iraníes después de un “ataque sorpresa” de Teherán y sus proxies contra posiciones estadounidenses en la región, lo que demuestra que la guerra sigue vigente a cinco meses de su estallido y tras el fracaso reciente del memorando de entendimiento firmado en Versalles el pasado 17 de junio.
El Ministerio de Defensa saudí declaró en un comunicado que los ataques fueron «en respuesta a los recientes ataques con drones» y que las defensas aéreas saudíes habían «interceptado y destruido varios drones que intentaron atacar instalaciones petroleras en las regiones de la Provincia Oriental y Riad… lanzados desde territorio iraquí y llevados a cabo por milicias terroristas alineadas con Irán».
No obstante, la Resistencia Islámica en Irak, un grupo armado autoproclamado de resistencia respaldado por Irán, negó cualquier participación en los ataques contra Arabia Saudita y afirmó que las acusaciones sauditas eran «invenciones» y que «cualquier acción imprudente de Arabia Saudita recibirá una dura respuesta».
Asimismo, las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) de Irak, que agrupan a las milicias iraquíes respaldadas, entrenadas y leales a Irán, comunicaron que al menos 20 de sus miembros murieron y 32 resultaron heridos en los ataques conjuntos saudíes y estadounidenses contra sus posiciones en todo el país.
Miembros de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) de Irak montan guardia frente al cuartel general del Comando de Operaciones de Basora, tras los ataques aéreos que, según las FMP, fueron llevados a cabo por fuerzas estadounidenses y saudíes en Basora, Irak, el 29 de julio de 2026. | REUTERS/Essam Al-Sudani
Las FMP también dijeron que los ataques estadounidenses y saudíes en Irak representan una «escalada sumamente peligrosa» y una violación de la soberanía iraquí. Al igual que ellos, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán condenó lo que calificó de «ataques agresivos» por parte de Estados Unidos y Arabia Saudí en Irak, asegurando que constituían una flagrante violación de la «soberanía nacional y la integridad territorial» de Irak.