América Latina envejece a un ritmo sin precedentes y amenaza su seguridad social.

Alarma del BID por el riesgo para los sistemas de pensiones.

La región tendrá en breve uno cada cinco habitantes mayor de 65 años.

América Latina está envejeciendo a un ritmo sin precedentes y con niveles de ingreso considerablemente inferiores a los de los países desarrollados, lo que está ejerciendo una fuerte presión sobre los sistemas de seguridad social.

La advertencia fue hecha por María Teresa Silva-Porto, especialista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), durante un seminario realizado en Costa Rica.

Mientras que a Estados Unidos le tomó 62 años pasar de un 10% a un 20% de población adulta mayor, América Latina alcanzará ese mismo cambio demográfico en apenas 29 años.

Como consecuencia, la región tendrá pronto a uno de cada cinco habitantes con más de 65 años, pero con menos de la mitad del PIB per cápita que tenía Europa cuando llegó al mismo punto de su transición demográfica.

«Esto significa que tenemos menos tiempo para adaptar nuestras economías, nuestras sociedades y nuestras políticas públicas», subrayó la especialista.

Esta dinámica afecta seriamente tanto a los sistemas de pensiones de beneficio definido, perjudicados por la disminución del número de cotizantes, como a los sistemas de contribución definida, donde los ahorros acumulados tienen dificultades para cubrir el aumento de la esperanza de vida.

Para hacer frente a esta situación, entre 2019 y 2026 un total de nueve países latinoamericanos aprobaron reformas a sus sistemas de pensiones.

La medida más extendida ha sido el aumento de las tasas de cotización, mientras que elevar la edad de jubilación sigue siendo la reforma más difícil de implementar.

En una región marcada por la alta informalidad laboral, las reformas también deberán convertirse en un motor para promover la formalización del empleo.