Festejos en Salta por el pase a la final

“El que no salta es un inglés” resonó durante toda la tarde también en Salta.

Pese al intento del Gobierno nacional de censurar cualquier reivindicación nacional durante el partido de ayer en Atlanta, el reclamo soberano se coló igual en la fiebre mundialista. Salta no fue la excepción.

El partido entre Argentina e Inglaterra había terminado, pero en la ciudad de Salta recién empezaban los festejos. En ese contexto, mientras salteñas y salteños comenzaban a llenar las principales calles y avenidas de la capital provincial con los dos gritos de gol todavía frescos en cada garganta, un grupo de hinchas de Central Norte desplegó una bandera distinta sobre las escalinatas del Monumento a Güemes. No tenía un sol en su centro, sino una frase caliente: “Malvinas por siempre Argentina”.

A la tela, bastante larga, la sostuvieron entre varios, que además lidiaron contra algunas ráfagas de viento que empujaban en contra. Sin embargo, ese gesto de memoria y respeto por quienes combatieron en 1982 en el lejano Atlántico Sur duró poco.

Cuando los móviles de la Policía de Salta llegaron a la intersección entre el Paseo Güemes y la Avenida Uruguay, la bandera desapareció, mientras el sonido intenso de las bubucelas se mezclaba entre canciones de cancha, particularmente el latiguillo “El que no salta es un inglés”, “Muchachos”, y el último hit, “La Cuarta Estrella”. La gente -familias, amigos, hinchas- estaba toda feliz: la Selección no se enfrentaba a Inglaterra desde México 1986 y encima, con la victoria de ayer el histórico rival quedó fuera de la final del mundo.

Sobre el Paseo Güemes, una de las arterias que conecta con la Avenida Belgrano y la plazoleta central de Salta, la celebración crecía. En motos, autos, camionetas los hinchas repetían el ritual de los brazos en alto y banderas ondeando. En ese escenario de manifestación popular, las banderas repetían íconos y con ellos, mensajes. La imagen de las dos Islas Malvinas atravesadas por el reclamo “Son argentinas”; la cara de Diego Maradona en la final de Italia 1990; el momento consagratorio de Leonel Messi cuando levantó la Copa del Mundo en Qatar 2022, y el rostro del Indio Solari como el gran gurú que acompaña todo este devenir futbolero.Este diario sondeó entre las y los hinchas que se desplazaban rumbo a Plaza 9 de Julio -epicentro de todo festejo en la ciudad– si efectivamente el de ayer fue tan sólo un partido de fútbol. “Malvinas es parte del pasado”, respondió Jésica Guanca, una joven madre que festejó ayer con sus dos hijas. A tan solo unos pasos, Natalia –su hermana– cerró siguiendo el hilo: “lo que pasa es que quisieron darle un tono político a este partido, pero (Leonel) Scaloni hizo bien cuando dijo que era solo otro partido de fútbol”. Pocos metros después ante la misma consulta, dos adolescentes compartieron en su respuesta rastros de una memoria que las nuevas generaciones construyen más bien a partir de emociones concretas como la de ayer. “Sabemos que hay una rivalidad histórica entre los dos equipos, porque los ingleses nos sacaron Malvinas”, mencionaron, “pero después no sabemos mucho más”.