Javier Milei anunció que presentará un proyecto de ley que prohíba al Banco Central financiar el Tesoro. Lo presentó como uno de los legados centrales de su mandato. Excepto, que en el mismo momento que explicaba a sus diputados y senadores porque era crucial aprobar esa norma, el Banco central que le responde directamente volvía a financiar el Tesoro. Digo una cosa, hago otra.
El supuesto proyecto, que no está redactado y por ahora le sirve al Gobierno como insumo de campaña, le permitió a Milei explayarse en varias entrevistas por radio y soslayar temas más incómodos de la realidad económica. El vocero Adrián Ravier se sumó a la instalación pública del tema y dijo que la iniciativa busca terminar con «el desastre que fue el rendimiento del banco desde su creación».
La iniciativa, supuestamente, propone devolverle al Banco Central un único mandato: preservar el valor de la moneda, además de eliminar cualquier posibilidad de financiamiento al Tesoro mediante adelantos transitorios o compra de títulos públicos, prohibir la emisión de nuevas letras intransferibles y reforzar la independencia de las autoridades del BCRA.
Es curioso, hace años que la relación del Banco central con el Ministerio de Economía no era de una sumisión tan extrema: Su actual presidente, Santiago Bausili, además de funcionar en los echos como un suborsinado de Toto Caputo, es su socio.
No es la única inconsistencia entre la doctrina y la práctica del mismo presidente que hizo campaña prometiendo la dolarización y el cierre del Banco Central. Este lunes se publicó en el Boletín Oficial una nueva operación mediante la cual el Banco Central volvió a financiar al Tesoro, exactamente el mecanismo que la futura reforma promete erradicar.
Este lunes se publicó en el Boletín Oficial una nueva operación mediante la cual el Banco Central volvió a financiar al Tesoro, exactamente el mecanismo que la futura reforma promete erradicar.
La Resolución Conjunta 43/2026, firmada por el secretario de Finanzas, Federico Furiase, y el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, dispuso ampliar la emisión de una Letra del Tesoro Nacional Intransferible en dólares con vencimiento en junio de 2031 por hasta 37,1 millones de dólares. Ese título será entregado al Banco Central para cancelar el 60% del séptimo cupón de intereses de otra letra intransferible emitida originalmente en 2023, cuyo vencimiento opera el próximo 16 de julio.
En los hechos, el Tesoro cancela una obligación con otra deuda que vuelve a quedar dentro del activo del Banco Central. Es decir, la entidad continúa financiando al Estado mediante instrumentos que el propio Gobierno propone prohibir para el futuro.
La escena deja una postal difícil de ignorar. Mientras Milei denuncia que las letras intransferibles fueron uno de los grandes males heredados y promete impedir que vuelvan a emitirse, su administración acaba de firmar una nueva ampliación de ese mismo instrumento para refinanciar deuda con el Banco Central.
«Según las propias afirmaciones del Presidente, debería ir preso por esto», ironizó ante LPO un ex funcionario del Banco Central. La frase resume una contradicción que atraviesa toda la discusión: el Gobierno impulsa una reforma destinada a impedir conductas que, al mismo tiempo, continúa utilizando para administrar las cuentas públicas.