Funeral de Alí Jameneí: multitud en Irán, ausencia de su hijo y amenazas contra Trump

Irán vivió este domingo una de las ceremonias fúnebres más multitudinarias de su historia reciente con el funeral del ayatolá Alí Jameneí.

Cientos de miles de personas colmaron las calles de Teherán para despedir al histórico líder supremo, en un acto cargado de simbolismo político, consignas contra Estados Unidos e Israel y fuertes medidas de seguridad.

La ceremonia reunió a las principales autoridades del régimen, entre ellas el presidente Masoud Pezeshkian, altos mandos militares y dirigentes religiosos, quienes buscaron transmitir una imagen de cohesión institucional tras la muerte de Jameneí. Sin embargo, una de las ausencias que más llamó la atención fue la de Mojtaba Jameneí, hijo del fallecido líder y actual sucesor al frente de la República Islámica.

La falta de una aparición pública de Mojtaba alimentó numerosas especulaciones sobre su estado de salud y las razones de seguridad que rodean su figura. Aunque desde sectores oficiales se atribuye su ausencia a cuestiones de protección tras el ataque en el que murió su padre, hasta el momento no hubo una explicación detallada por parte del Gobierno iraní.

Durante la despedida también se escucharon reiterados llamados a vengar la muerte de Jameneí. Miles de asistentes corearon consignas contra Estados Unidos y el expresidente Donald Trump, a quien responsabilizan por la ofensiva militar que terminó con la vida del líder iraní. Algunos discursos incluso calificaron al exmandatario estadounidense como un objetivo legítimo de represalias, en un contexto de máxima tensión entre ambos países.

En paralelo, Trump volvió a elevar el tono de sus declaraciones al asegurar que Estados Unidos podría eliminar a la cúpula dirigente iraní «de un solo golpe», aunque sostuvo que prefiere mantener abierta la vía diplomática. Sus dichos fueron condenados por las autoridades iraníes, que los calificaron como una amenaza directa y una muestra de hostilidad hacia el país.

Tras las ceremonias en Teherán, los restos de Alí Jameneí serán trasladados a otras ciudades de profundo significado para el islam chiita antes de recibir sepultura definitiva, en un recorrido que busca rendir homenaje al dirigente que condujo Irán durante más de tres décadas y cuya muerte marca el inicio de una nueva etapa política para la República Islámica.