Recuperado de sus molestias físicas, el «Polaco» asegura que el grupo está mentalizado en mantener el protagonismo para pelear por el ascenso hasta el último minuto.
El plantel de Gimnasia y Esgrima de Jujuy ha retomado sus labores con un objetivo claro entre ceja y ceja: consolidar lo hecho en la primera mitad del certamen y dar el salto definitivo hacia la lucha por el ascenso. Una de las voces más esperadas en el predio de Papel NOA era la de Cristian Menéndez, el experimentado delantero que, con su trayectoria y liderazgo, se ha convertido en un termómetro del vestuario albiceleste.
El «Polaco» no esquivó el análisis profundo sobre la actualidad del equipo y la complejidad de lo que resta en el calendario. Con la serenidad que le otorgan los años de rodaje en el profesionalismo, el atacante destacó que el grupo se encuentra con la moral alta y la convicción intacta. “Estamos por el camino correcto, pero sabemos que el segundo semestre siempre es más difícil porque todos los equipos se juegan algo”, afirmó Menéndez, poniendo de manifiesto que el margen de error se reduce drásticamente en esta instancia del torneo.
Para el goleador, la paridad de la categoría obliga a una entrega absoluta, ya que cada punto en juego será defendido como una final por rivales que pelean tanto por entrar al Reducido como por evitar el descenso.
La clave para afrontar este desafío, según la visión del exdelantero de Atlético Tucumán y Lanús, reside en la fidelidad a un estilo de juego que ha comenzado a dar sus frutos. Lejos de proponer cambios drásticos ante la presión de los resultados, el referente hizo hincapié en la necesidad de aceitar los mecanismos colectivos. En sus declaraciones, subrayó que el gran objetivo es “mantener la identidad” que el equipo ha intentado imprimir en cada presentación, independientemente del escenario o del rival de turno.
Esa fisonomía de juego, basada en la solidez defensiva y la agresividad ofensiva, será el escudo con el que el «Lobo» saldrá a dar batalla en todas las canchas del país.
Uno de los puntos que más preocupaba a la parcialidad jujeña era el estado físico del «9». Tras haber lidiado con algunos inconvenientes que limitaron su participación en el cierre de la primera etapa, el jugador trajo tranquilidad a los hinchas y al cuerpo técnico. “Me siento muy bien, ya recuperado de esa pequeña molestia que me tuvo a maltraer”, confesó con optimismo respecto a su puesta a punto.
Para un equipo que aspira a ser protagonista, contar con su principal referencia de área al máximo de sus capacidades es una noticia que genera alivio y potencia las aspiraciones ofensivas del elenco que conduce técnicamente la dupla.
Menéndez es consciente de que su rol trasciende lo que pueda hacer dentro del área rival. Su experiencia es fundamental para guiar a los más jóvenes en los momentos de turbulencia que suelen aparecer en la recta definitiva. “Es fundamental estar al cien por cien para lo que viene, que es la parte más linda y exigente del torneo”, señaló el atacante, dejando en claro que tanto él como sus compañeros entienden que el esfuerzo debe ser doble a partir de ahora.
La exigencia no solo será física, sino también mental, en un torneo donde la regularidad es el bien más preciado y escaso.
El ambiente que rodea al club de la calle Humahuaca es de una ilusión renovada. El apoyo de la gente, ese «éxodo» que acompaña en cada rincón de la provincia y el país, es un factor que el plantel tiene muy presente. Menéndez sabe que la sinergia entre el equipo y la tribuna será determinante para convertir el Estadio 23 de Agosto en una fortaleza inexpugnable. Con el «Polaco» recuperado y el grupo alineado bajo una misma idea, Gimnasia de Jujuy se prepara para afrontar los meses más intensos del año, con la premisa de que el camino ya está trazado y solo queda recorrerlo con la convicción de los que se sienten candidatos.
El destino, como siempre, se escribirá en el césped, pero el Lobo ya mostró sus garras de la mano de su capitán espiritual.