Jujuy completo su misión en el sur con una destacada actuación de sus juveniles

El semillero jujeño ratificó su crecimiento institucional y deportivo, dejando una huella frente a las principales federaciones de la Argentina.

El vóleibol formativo de nuestra provincia escribió este fin de semana un nuevo capítulo de orgullo y aprendizaje. Tras cruzar el país para desembarcar en la gélida pero hospitalaria Comodoro Rivadavia, los seleccionados jujeños de la categoría Sub-16 completaron su participación en el Campeonato Argentino de Vóley, una de las citas más exigentes y prestigiosas del calendario nacional. Con la delegación femenina alcanzando el 15° puesto y el combinado masculino cerrando en la 19° posición, Jujuy regresó a casa con la satisfacción del deber cumplido y el reconocimiento de haber competido de igual a igual ante las potencias de la disciplina.

El certamen, que transformó a la ciudad chubutense en la capital del vóley juvenil, reunió a una cifra impactante de 750 deportistas provenientes de 22 provincias. Durante cinco jornadas maratónicas, la «ciudad de los vientos» fue el escenario donde se midieron las futuras promesas del país, bajo un marco de organización impecable que puso a prueba la resistencia física y mental de los adolescentes. Para Jujuy, estar presente en este lote de federaciones seleccionadas es, en sí mismo, un triunfo que valida el proceso de preparación que se inició meses atrás en los clubes locales.

El camino de las seleccionadas femeninas fue una muestra de resiliencia. En una rama donde tradicionalmente dominan las federaciones del centro del país, el equipo jujeño logró consolidar su juego con el correr de los días, alcanzando un meritorio decimoquinto lugar en la clasificación general. Cada punto obtenido fue el fruto de una disciplina táctica que ya se había vislumbrado durante las concentraciones previas en la provincia. La entrega de las jugadoras en cada defensa y la lucidez en los ataques permitieron que Jujuy se mantuviera competitivo en un cuadro que terminó coronando a Santa Fe como la gran campeona nacional.

Por su parte, el seleccionado masculino debió batallar en un entorno de extrema paridad. Finalizar en la decimonovena posición no refleja cabalmente la intensidad de los partidos disputados por los jóvenes jujeños, quienes enfrentaron a combinados con estructuras de profesionalismo avanzado. La rama masculina, que consagró a la Federación Metropolitana como dueña del oro, exigió a nuestros representantes un despliegue físico notable, especialmente en los duelos de cierre de fase, donde Jujuy sacó a relucir ese carácter «guerrero» que caracteriza al deportista del norte argentino.

Desde la Federación Jujeña de Vóleibol, la valoración de esta experiencia nacional ha sido unánime. No se mira únicamente el frío número de la tabla de posiciones, sino el proceso integral que permitió a estos jóvenes vestir la indumentaria oficial que les fuera entregada antes de partir hacia la Patagonia. La dirigencia destacó con énfasis el esfuerzo, compromiso y dedicación demostrados por los cuerpos técnicos, quienes supieron amalgamar los talentos individuales en función de un proyecto colectivo.