Mientras el plantel profesional de Gimnasia y Esgrima de Jujuy agota sus últimas horas de descanso, la cúpula dirigencial y el cuerpo técnico trabajan a contrarreloj en un «partido» que se juega fuera de los límites del campo: el mercado de pases. Con un presente inmejorable que lo tiene como líder absoluto de la Zona B con 36 puntos, el club jujeño ha tomado una decisión estratégica que marcará el rumbo de la segunda parte del certamen de la Primera Nacional: la prioridad absoluta es la continuidad del proyecto y el blindaje de sus piezas fundamentales.
Tras una primera rueda rutilante, donde el equipo demostró ser el más goleador de su zona, los futbolistas del «Lobo» han quedado bajo la lupa de diversas instituciones, incluso de categorías superiores. Este éxito colectivo ha disparado las alarmas en el barrio Luján, ya que figuras de la talla de Molina, Maidana y Soria son hoy los jugadores más requeridos y codiciados por otros clubes del fútbol argentino. Ante este escenario, la postura institucional es granítica: el objetivo es mantener las bases y contener cualquier oferta que pretenda desmantelar la estructura que tanto costó edificar.
El director técnico Hernán Pellerano, quien transita su primera experiencia al mando de un primer equipo, ya ha sido claro en sus últimas declaraciones sobre la conformación del plantel. Para el estratega, el «Lobo» no necesita salir a buscar soluciones mágicas en un mercado de pases que suele ser complejo y costoso. Su diagnóstico es optimista y se basa en la realidad del día a día: Gimnasia hoy cuenta con un grupo consolidado de 28 profesionales que entrenan con la misma intensidad.
Pellerano ha destacado en reiteradas oportunidades que dispone de «dos jugadores por puesto listos para jugar», lo que le otorga una tranquilidad inusual a esta altura del año. Esta profundidad de plantilla fue la que permitió que el equipo no perdiera el rumbo ante las recurrentes lesiones o suspensiones que sufrió durante el primer semestre. Por ello, la premisa para esta ventana de transferencias es mantener lo mismo. Para el cuerpo técnico, la mayor «incorporación» sería cerrar el libro de pases el próximo 2 de julio con los mismos nombres con los que se inició la travesía.
El reloj corre para todos los equipos de la categoría, y Gimnasia no es la excepción. La fecha límite del 2 de julio se presenta como un hito crítico. Hasta ese entonces, la dirigencia deberá esforzarse por «ahuyentar» a los emisarios de otras instituciones que buscan aprovechar el gran semestre del conjunto albiceleste. El desafío es doble: por un lado, lo económico, ante ofertas que podrían resultar tentadoras para los futbolistas; y por el otro, lo deportivo, convenciendo a los referentes de que el camino hacia el ascenso directo está más cerca que nunca en Jujuy.
La excelente campaña realizada ha revalorizado el patrimonio del club. Los 36 puntos obtenidos no son solo una estadística, sino el respaldo a un funcionamiento aceitado que ha generado una identificación muy fuerte entre el equipo y la gente. Salir al mercado a buscar refuerzos sin una necesidad imperiosa podría, según la visión del cuerpo técnico, alterar la armonía de un «gran vestuario» que se ha convertido en el principal capital de la institución.