Europa sufre una ola de calor que bate récords históricos de temperatura y dejó al menos 18 muertos en Francia, entre ellos dos niños hallados sin vida dentro de un automóvil. El episodio, el segundo en menos de un mes, podría extenderse hasta el fin de semana.
Los dos menores, de 2 y 4 años, fueron encontrados inconscientes por su madre en el vehículo familiar estacionado frente al domicilio en Carpentras, sureste de Francia. Los servicios de emergencia no lograron reanimarlos. “Las causas de la muerte aún no se han determinado, pero la ola de calor es la principal línea de investigación”, declaró la fiscal de Carpentras, Hélène Mourges.
El balance incluye también a tres personas de entre 80 y 95 años fallecidas en la región de Burdeos por problemas de salud derivados de las temperaturas extremas. Otros 13 murieron ahogados entre el domingo y el lunes en diferentes zonas del país, una tendencia que ya el año pasado dejó un aumento del 172% en Francia durante olas de calor.
«Naden solo en lugares vigilados“, advirtió el portavoz del servicio francés de Seguridad Civil, Jérôme Boulanger, tras conocerse los ahogamientos. El calor empuja a miles de personas a buscar alivio en ríos, lagos y costas, muchas veces sin la supervisión adecuada.
La agencia meteorológica Météo-France decretó la alerta roja en 49 de los 96 departamentos continentales, donde residen más de 35 millones de habitantes. La temperatura media nacional alcanzó los 29,2 °C este lunes, un récord absoluto para junio. En Burdeos, el termómetro marcó 41,9 °C, con pronóstico de 43 °C para el martes; París registró 38,4 °C.
El martes se sumarán seis zonas más a la alerta máxima, mientras otras 35 permanecerán en naranja. El servicio meteorológico anticipó mínimas nocturnas muy por encima de lo habitual al menos hasta el viernes y prevé “temperaturas muy elevadas durante un periodo prolongado en todo el país”.
Más de 1.300 escuelas permanecieron cerradas este lunes y otros 4.000 centros adelantaron el horario de salida, según el Ministerio de Educación francés. En los alrededores de París anularon de forma preventiva 1 de cada 10 trenes de cercanías, mientras la compañía ferroviaria SNCF recomendó el domingo a los viajeros “vulnerables” evitar el tren ante el riesgo de averías en el material rodante y las vías.
La ministra de Sanidad, Stéphanie Rist, visitó un hospital de la capital y advirtió: “Mucha gente va a sufrir, porque el cuerpo sufre por la acumulación de altas temperaturas”.
España atravesaba su segunda jornada consecutiva de ola de calor con registros “entre 5 y 10 grados superiores a los propios de esta época», según Rubén del Campo, portavoz de Aemet. El fenómeno golpeó primero al País Vasco, donde el termómetro superó los 40 °C, y luego se extendió hacia el sur. Las autoridades de Madrid abrieron refugios climáticos para personas sin hogar y cancelaron la retransmisión en pantalla gigante del partido España-Arabia Saudita del Mundial.
Bélgica podría vivir “la semana más calurosa jamás registrada”, con una temperatura media superior a los 27 °C, según David Dehenauw, del instituto meteorológico IRM. El Reino Unido decretó alerta roja por “calor extremo” para el miércoles y jueves en el sur del país, con previsiones de hasta 39 °C; el récord de junio data de 1976, con 35,6 °C.
En Alemania, los ahogamientos accidentales llegaron a cinco durante el fin de semana, e Italia emitió alertas rojas para 12 ciudades, entre ellas Milán, Turín, Venecia, Bolonia, Florencia y Roma.
La ola responde a un patrón denominado “bloqueo Omega”: una masa de aire caliente rodeada por aire más fresco a ambos lados, que arrastra calor desde el Sáhara y avanza muy lentamente. “Prácticamente no hay viento ni brisa que nos dé un respiro”, explicó Clair Barnes, investigadora del Imperial College de Londres especializada en fenómenos meteorológicos extremos.