El Estadio Único Madre de Ciudades fue el escenario donde Gimnasia y Esgrima de Jujuy terminó de sellar una primera mitad de campeonato para el recuerdo. Bajo la conducción táctica de Hernán Pellerano, el conjunto del barrio Luján no solo logró la consistencia necesaria para ser protagonista, sino que alcanzó el objetivo máximo de esta etapa: finalizar como líder absoluto de la Zona B con 36 puntos. Una vez concluido el duelo ante Güemes, y con las pulsaciones aún elevadas por la intensidad de la competencia, el entrenador albiceleste brindó sus sensaciones sobre un presente que supera cualquier expectativa inicial, pero que encuentra su razón de ser en el trabajo diario.
«Me voy contento. Uno en su primera experiencia jamás imaginó estar en esta situación, aunque se prepara para esto», confesó Pellerano con una mezcla de humildad y satisfacción. Para el joven entrenador, el camino recorrido en estos meses ha sido de un aprendizaje acelerado, donde la teoría de la pizarra se encontró con la respuesta inmediata de un grupo que asimiló su mensaje desde el primer día. Sin embargo, más allá de la frialdad de las estadísticas, el DT puso el foco en lo intangible, en aquello que no se refleja en una tabla de posiciones pero que construye campeonatos.
Para Pellerano, el liderazgo de Gimnasia trasciende lo numérico. «No es solo por los puntos ni por estar primero, sino por lo que me entrega el equipo», subrayó con énfasis. El entrenador se mostró visiblemente conmovido por la respuesta de sus futbolistas en cada compromiso, independientemente del rival o del escenario. «Me emociona al igual que a la gente; disfruto cada partido de este equipo», añadió, estableciendo un vínculo directo entre el sentimiento del hincha que acompaña en la «Tacita de Plata» y lo que él percibe desde el banco de suplentes.
Esa «entrega» a la que hace referencia el técnico fue el motor que permitió al «Lobo» sortear obstáculos complejos durante el semestre, desde lesiones de figuras clave hasta suspensiones que obligaron a rearmar el once inicial sobre la marcha. La resiliencia del plantel se convirtió en la marca registrada de un ciclo que hoy cosecha los frutos de la perseverancia.
Uno de los pilares del éxito de este Gimnasia puntero radica en la profundidad de su nómina. Pellerano fue tajante al destacar que el mérito no pertenece a once nombres fijos, sino a la totalidad de la estructura deportiva. «Tenemos dos jugadores por puesto listos para jugar, y lo demostraron en el semestre», explicó el DT, haciendo alusión a la paridad de rendimiento que mostraron los relevos cada vez que les tocó saltar al campo.
La gestión del grupo humano parece ser el mayor triunfo de Pellerano. Con una plantilla de 28 profesionales, el entrenador logró instalar una cultura de trabajo horizontal donde la exigencia no distingue entre titulares y suplentes. «Somos 28, entrenamos de la misma manera. Se armó un gran vestuario, hay buena gente», resaltó, poniendo en valor la calidad humana de los integrantes del club. Esta armonía interna es, para el cuerpo técnico, el cimiento sobre el cual se apoya la ilusión del ascenso. En un torneo tan largo y desgastante como la Primera Nacional, contar con alternativas confiables y un ambiente de trabajo positivo suele ser el factor diferencial en las instancias decisivas.
A pesar de la euforia que genera terminar la primera rueda en lo más alto, Hernán Pellerano mantiene los pies sobre la tierra. El técnico sabe que el margen de error en la segunda mitad del año será mínimo y que los rivales ahora mirarán a Gimnasia con un respeto redoblado. «Ahora toca descansar, pero siempre viendo partidos para corregir», adelantó sobre sus planes inmediatos.
La autocrítica sigue siendo una herramienta fundamental en su método. Para Pellerano, el liderato no significa perfección, y el receso servirá para «ajustar los detalles necesarios» y evitar sorpresas en el futuro cercano. El objetivo es claro: mantener la competitividad y la intensidad que llevaron al equipo a los 36 puntos. «Vamos a seguir peleando con esta humildad», completó el DT, enviando un mensaje de tranquilidad, pero también de ambición a todo el pueblo jujeño.