Las esperanzas de paz en Medio Oriente sufrieron un doble revés en las últimas horas con el anuncio de Israel el lunes de que intensificará su ofensiva en Líbano y el primer ataque norteamericano en semanas contra Irán, que acusó a Washington de violar el alto el fuego y amenazó con represalias.
“Estados Unidos ha cometido una grave violación del alto el fuego en la región de Hormozgan en las últimas 48 horas. Irán responsabiliza al régimen estadounidense de todas las consecuencias derivadas de estas acciones agresivas e injustificadas”, denunció en un comunicado el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán.
Antes, en una declaración difundida por la televisión estatal, el líder supremo Mojtaba Khamenei dijo que Washington está perdiendo influencia y que se aleja “cada día más de su antiguo estatus” en el golfo Pérsico. En tanto, la Guardia Revolucionaria declaró que respondería con contundencia a cualquier ataque estadounidense.
“Estados Unidos ya no tiene un lugar seguro en la región para llevar a cabo sus agresiones”, estimó Khamenei, que no ha aparecido en público desde que asumió el cargo a principios de marzo, en sucesión de su padre, asesinado el primer día de guerra.
En tanto, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que cualquier violación del alto el fuego justificaría una “respuesta recíproca contundente”, luego de que el ejército estadounidense anunciara haber llevado a cabo ataques en el sur de Irán. La advertencia, difundida por IRNA, la agencia estatal de noticias iraní, puso de manifiesto la fragilidad de los esfuerzos diplomáticos para extender la tregua.
La agencia IRNA también informó que la Guardia Revolucionaria afirmó haber derribado un dron militar estadounidense y haber disparado contra un avión de combate estadounidense. Estas afirmaciones no pudieron ser verificadas de forma independiente.
Estas declaraciones se produjeron horas después de que las fuerzas militares estadounidenses llevaran a cabo lo que el Comando Central de Estados Unidos calificó como “ataques de autodefensa” en el sur de Irán.
El alto el fuego acordado el 8 de abril entre Estados Unidos e Irán fue seguido de semanas de bloqueos y amenazas, hasta que en los últimos días ambas partes informaron avances en las conversaciones.
Las hostilidades han aumentado la incertidumbre en torno a un posible acuerdo de paz, y tanto el presidente Trump como su administración han enviado mensajes contradictorios sobre la situación. El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró el martes que las conversaciones para poner fin a la guerra continuaban y que un acuerdo podría tardar “unos días”.
Los funcionarios iraníes intentaron proyectar una imagen de fortaleza, y Khamenei afirmó en un comunicado escrito que “el tiempo no retrocede y las naciones y tierras de la región ya no servirán de escudo para las bases estadounidenses”.
Durante la guerra, Irán bombardeó bases estadounidenses en todo Medio Oriente en represalia por los ataques estadounidenses e israelíes, lo que obligó a muchas tropas estadounidenses a trasladarse a hoteles y oficinas, según informaron militares y funcionarios estadounidenses.
Khamenei, que sucedió a su padre tras su muerte en los ataques estadounidenses-israelíes el primer día de la guerra, a finales de febrero, también hizo un llamamiento a una mayor cooperación entre los países musulmanes en su declaración, que marcó el inicio de la peregrinación del Hajj, la peregrinación anual musulmana a La Meca.
Las fuerzas estadounidenses atacaron el lunes plataformas de lanzamiento de misiles en Irán y embarcaciones que intentaban colocar minas, según informaron funcionarios estadounidenses. El Comando Central de Estados Unidos declaró que el objetivo de estos ataques era “proteger a nuestras tropas de las amenazas que representan las fuerzas iraníes”.
En los últimos días, Trump ha amenazado con reanudar las hostilidades, al tiempo que ha impulsado una posible vía hacia la paz. Se ha centrado en la reapertura del estrecho de Ormuz, que Irán bloqueó de facto al comienzo de la guerra, perturbando los mercados energéticos mundiales.