Con las bajas confirmadas de Montiel, Driussi y Viña, y la duda persistente de Aníbal Moreno, Eduardo Coudet apuesta por la jerarquía de su plantel y la irrupción del juvenil Lucas Silva para dar la vuelta olímpica en Córdoba.
La provincia de Córdoba se prepara para ser el epicentro de una definición que promete paralizar al fútbol argentino. Este domingo, el Estadio Mario Alberto Kempes será el escenario donde River Plate y Belgrano se enfrenten para determinar quién se queda con el Torneo Apertura 2026. El encuentro, que comenzará a las 15:30 bajo el arbitraje de Yael Falcón Pérez, no solo pondrá en juego el primer trofeo de la temporada, sino también una plaza directa para la Copa Libertadores 2027 y un lugar en el Trofeo de Campeones.
Para el equipo conducido técnicamente por Eduardo Coudet, el camino a esta final ha sido una prueba de carácter constante. Tras una fase regular sólida en la que terminó segundo en el Grupo B con 29 puntos, el «Millonario» debió batallar en los «mata-mata», eliminando a San Lorenzo por penales y a Gimnasia y Esgrima La Plata por 2 a 0 en las instancias previas. La semifinal ante Rosario Central, definida por un penal de Facundo Colidio, dejó un saldo agridulce: el pase a la final, pero una enfermería que quedó repleta de figuras.
La preocupación central en el búnker de Núñez es el estado de Aníbal Moreno. El mediocampista catamarqueño, una pieza clave en el esquema del «Chacho», sufrió un esguince del ligamento colateral medial de la rodilla derecha a los diez minutos del segundo tiempo en el duelo contra el «Canalla». Aunque los médicos estimaron inicialmente tres semanas de recuperación, el volante le pidió expresamente al entrenador ser tenido en cuenta hasta el último minuto. Moreno, que suma más de 2.000 minutos en el semestre, entrena de forma diferenciada y sueña con un milagro médico para no perderse el partido más importante del año.
Sin embargo, Moreno no es el único dolor de cabeza para Coudet. River ya sabe que no podrá contar con Gonzalo Montiel (desgarro en el cuádriceps izquierdo), Sebastián Driussi (esguince de rodilla grado 2) ni Matías Viña, quien sufrió un desgarro en el aductor durante un entrenamiento posterior a la semifinal. Ante este panorama, el entrenador ha tenido que rearmar la estructura del equipo, confiando en nombres como Santiago Beltrán en el arco, Fabricio Bustos, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero y Marcos Acuña en la defensa; mientras que en el medio se asientan Fausto Vera, Tomás Galván, Joaquín Freitas y Juan Cruz Meza, acompañando al goleador Colidio.
La hora de los pibes: la irrupción de Lucas Silva
Si finalmente Aníbal Moreno no logra recuperarse, todas las miradas se posarán sobre el juvenil de 19 años, Lucas Gabriel Silva. El mediocampista, que hace apenas un mes jugaba en Reserva, se ha convertido en la gran revelación del semestre para Coudet. Silva debutó profesionalmente ante Aldosivi y, aunque solo jugó doce segundos en aquel encuentro, su impacto creció exponencialmente.
Su carta de presentación ante el gran público fue en la Copa Sudamericana contra RB Bragantino en Brasil, donde ingresó a falta de un minuto y dio la asistencia para el gol agónico de Martínez Quarta. Tras una destacada actuación de 34 minutos reemplazando justamente a Moreno ante Rosario Central, el juvenil asoma como el titular más probable para ocupar el eje del campo en el Kempes, demostrando que la cantera de River sigue siendo la rueda de auxilio en los momentos de mayor apremio.
El rival: un Belgrano que busca la gloria eterna
En la vereda de enfrente, el Belgrano de Córdoba llega a esta cita con el aura de quien no tiene nada que perder y todo por ganar. El «Pirata» jugará la primera final de su historia en la máxima categoría, un hito alcanzado tras una semifinal dramática en el estadio Diego Armando Maradona frente a Argentinos Juniors. Aquel encuentro se resolvió en los penales, donde el arquero Thiago Cardozo se vistió de héroe al contener el remate de un histórico como Enzo Pérez, permitiendo que Ramiro Hernández sellara la clasificación.
El equipo cordobés, que ya eliminó en este torneo a su clásico rival, Talleres, y a Unión de Santa Fe, cuenta con el olfato goleador de Nicolás Fernández, autor del empate agónico que forzó la definición ante el «Bicho». Si bien el último antecedente entre ambos favorece ampliamente a River (un contundente 3 a 0 en el Monumental con goles de Galván y Colidio), en el ambiente flota el recuerdo imborrable de la Promoción de 2011, un fantasma que siempre añade un condimento especial a cada enfrentamiento entre el «Millo» y el «Celeste».
River llega con la chapa de candidato y la jerarquía de sus nombres, pero Belgrano cuenta con el apoyo de su gente en tierras cordobesas y la mística de un equipo que se siente capaz de derribar gigantes. La moneda está en el aire y el domingo, en el Kempes, el fútbol argentino coronará a un nuevo campeón.