“Mini RIGI”: las claves de la iniciativa para inversiones de pymes desde 150 mil dólares que reglamentó el Gobierno

Tiene ventajas impositivas en el impuesto a las Ganancias y a la devolución de saldos de IVA.

Tendrá un techo de 9 millones de dólares.

El Gobierno reglamentó el nuevo Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), una suerte de “mini RIGI” destinado a promover proyectos de inversión de pequeñas y medianas empresas con desembolsos que irán desde los US$150.000 hasta los US$9 millones.

La iniciativa, oficializada este martes por parte de ARCA junto con las secretarías de Agricultura y de Energía, prevé beneficios fiscales vinculados a la amortización acelerada en Ganancias y a la devolución anticipada de saldos técnicos de IVA.

El esquema había sido incorporado en la ley 27.802 de Modernización Laboral y busca extender a las pymes algunos incentivos tributarios similares a los previstos en el RIGI para grandes inversiones.

Según informó ARCA, el régimen apunta a “promover el desarrollo económico y de las cadenas de valor, desarrollar y fortalecer la competitividad de los diversos sectores económicos, favorecer la creación de empleo e incrementar las exportaciones”.

El beneficio alcanza a micro, pequeñas y medianas empresas, además de asociaciones, fundaciones, mutuales y otras entidades civiles. Para adherirse deberán contar con el Certificado MiPyME vigente y estar caracterizadas ante ARCA dentro de las categorías habilitadas.

Entre los principales incentivos figura la posibilidad de amortizar inversiones de manera acelerada en el Impuesto a las Ganancias. En el caso de bienes muebles amortizables, las empresas podrán deducir la inversión en dos cuotas anuales consecutivas, mientras que determinadas categorías especiales -como sistemas de riego, bienes de eficiencia energética o mallas antigranizo- podrán amortizarse íntegramente en un solo ejercicio.

Además, el régimen prevé la devolución anticipada de créditos fiscales de IVA vinculados a inversiones productivas. Según explicó el tributarista Sebastián Domínguez, el esquema permitirá solicitar la devolución de esos saldos a favor luego de tres períodos fiscales mensuales desde que resulte procedente su cómputo, algo que mejora el flujo de caja de las empresas y reduce el costo financiero de invertir.

Los montos mínimos de inversión variarán según el tamaño de la empresa. Para las microempresas el piso será de US$150.000; para pequeñas empresas, US$600.000; para medianas tramo 1, US$3,5 millones; y para medianas tramo 2, US$9 millones. El plazo para concretar esas inversiones será de dos años.

Domínguez destacó que la publicación de la resolución conjunta “completa parte de la reglamentación” y deja al régimen “formalmente en condiciones de comenzar a operar”. Sin embargo, advirtió que todavía faltan definiciones clave para que el esquema funcione plenamente.

Entre ellas, mencionó que ARCA aún no implementó el Sistema de Gestión de Inversiones (SGI), la plataforma web mediante la cual las empresas deberán registrar proyectos, seleccionar beneficios y tramitar su adhesión. Tampoco se publicaron todavía las normas que determinarán qué bienes específicos integrarán las categorías exceptuadas de montos mínimos de inversión.

El especialista también señaló que persisten dudas sobre el mecanismo de devolución del IVA y alertó que los umbrales mínimos podrían dejar afuera a una parte importante de las micro y pequeñas empresas. “USD 150.000 para microempresas y USD 600.000 para pequeñas empresas dejarán fuera a una porción significativa de las MiPyMEs, en especial a las más pequeñas”, sostuvo.

Aun así, en el sector empresario interpretan que el RIMI representa un intento del Gobierno por generar un esquema de incentivos focalizado en inversiones productivas de menor escala, en un contexto de caída de la actividad y restricciones de financiamiento para las pymes.