Perú construye nuevo estadio a 3.200 metros de altura en el Cusco: Será más grande que Matute y para 36 mil espectadores

Con una inversión inicial de más de S/4 millones, el proyecto se ejecuta en tres etapas y su inauguración está prevista para 2030, consolidando a Cusco como referente del deporte nacional

El sur del Perú será testigo del nacimiento de un nuevo ícono deportivo. En la región Cusco ha comenzado la construcción de uno de los estadios más grandes y modernos del país, un proyecto que, cuando culmine en 2030, superará en capacidad a escenarios históricos como Matute (Estadio Alejandro Villanueva) de Alianza Lima y el Mansiche de Trujillo. La obra se ubica en la localidad de Huasao, distrito de Oropesa, provincia de Quispicanchi, a una altitud de 3.200 metros sobre el nivel del mar.

La necesidad de infraestructura moderna para el fútbol nacional motivó tanto a entidades estatales como privadas a apostar por nuevos recintos. En este caso, se ha destinado una inversión inicial superior a S/4 millones para arrancar una obra que aspira a cambiar el panorama deportivo del sur peruano y servir como sede de grandes eventos nacionales e internacionales.

El estadio proyecta un aforo final de más de 36.000 espectadores, superando así a Matute, el Mansiche, el Miguel Grau del Callao y el estadio de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, entre otros. El plan arquitectónico contempla tecnología de punta y espacios diseñados pensando en la comodidad tanto de deportistas como de público.

La construcción se divide en tres etapas. En la primera, que ya está en marcha y tendrá una duración estimada de 180 días, se instalará el sistema de drenaje, el riego automatizado, los servicios higiénicos y los vestidores. Estos trabajos básicos sentarán las bases para avanzar con rapidez en las siguientes fases.

La segunda etapa incluye la construcción del primer anillo de tribunas, con capacidad para más de 23 mil espectadores, la habilitación de estacionamientos subterráneos, áreas médicas especializadas y la implementación de un moderno centro de alto rendimiento para deportistas.

La tercera y última fase permitirá la ampliación del aforo con un segundo anillo de tribunas, que recibirá a cerca de 13 mil asistentes adicionales, más un techado integral, la implementación de palcos VIP y la creación de espacios de transmisión de última generación. Estas mejoras convertirán al recinto en una referencia para el deporte en altura y en un punto estratégico para el desarrollo de competencias internacionales.

La Universidad Andina, que ya cuenta con un equipo participando en la Copa Perú, busca que este nuevo escenario impulse el desarrollo del fútbol regional y nacional. De lograr el ascenso al fútbol profesional, la institución podría utilizar su estadio en la máxima categoría, convirtiéndolo en sede de partidos oficiales y grandes eventos.

“Este estadio no solo será un espacio para el deporte, sino un símbolo del compromiso de nuestra universidad con el desarrollo integral de nuestros estudiantes y de toda la región. Estamos construyendo futuro, oportunidades y orgullo para nuestra comunidad”, señalaron las autoridades universitarias durante la ceremonia de colocación de la primera piedra.

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Tecnología y modernidad en altura

Construir un estadio a más de 3.200 metros de altitud representa un reto técnico considerable. El proyecto contempla sistemas de drenaje y riego automatizado para garantizar la calidad del césped en condiciones de altura, así como instalaciones médicas y de alto rendimiento que lo harán apto para recibir competencias de nivel profesional y de selecciones nacionales.

El diseño arquitectónico incluye tribunas techadas, palcos VIP, zonas para prensa y transmisión, así como accesos inclusivos y estacionamientos subterráneos. Todo está pensado para ofrecer una experiencia moderna y segura a los asistentes, en línea con los mejores estándares internacionales.

Un estadio que marcará un antes y un después

Con la culminación total de las obras prevista para 2030, el nuevo estadio de Cusco apunta a ser un antes y un después en la infraestructura deportiva peruana. No solo por su capacidad y tecnología, sino porque representa una apuesta regional por el desarrollo y la descentralización del deporte.

Cuando abra sus puertas, este coloso no solo será la nueva casa del fútbol en el sur, sino también un motor para la economía, el turismo y el orgullo de toda una región. El Perú suma así un nuevo escenario capaz de albergar eventos de primer nivel en una de las ciudades más emblemáticas del continente.