El fútbol de la provincia de Jujuy se vistió de luto ayer por la tarde tras conocerse la triste noticia del fallecimiento de Sergio Priseajniuc. El ex mediocampista, que supo ganarse el respeto y el cariño de la afición jujeña a base de entrega y compromiso dentro del campo de juego, partió a los 57 años de edad, dejando un vacío inmenso en el corazón de la familia de Gimnasia y Esgrima de Jujuy y de todo el deporte local.
Nacido en Rosario, Priseajniuc fue uno de esos futbolistas que, aunque no nacieron en esta tierra, la adoptaron como propia y la defendieron con una garra envidiable. Su llegada al club de la calle Humahuaca marcó el inicio de una de las etapas más gloriosas de la institución, convirtiéndose en un baluarte del mediocampo durante una de las épocas doradas del «Lobo».
La figura de Sergio Priseajniuc estará ligada por siempre a los hitos más grandes de Gimnasia y Esgrima de Jujuy. El volante fue parte fundamental del plantel que logró la hazaña de dos ascensos consecutivos. Primero, siendo protagonista de la gesta que llevó al equipo desde el Torneo Regional a la Primera B Nacional en 1993. Apenas un año después, en 1994, formó parte del grupo que alcanzó el máximo escalafón del fútbol argentino al ascender a la Primera División.
Durante su estadía en el club, que se extendió entre los años 1992 y 1997, Priseajniuc acumuló estadísticas que reflejan su constancia y profesionalismo: disputó un total de 131 partidos oficiales a nivel AFA y convirtió 3 goles. Su despliegue en la mitad de la cancha no solo se limitó a los certámenes nacionales; también fue un referente en el ámbito local, participando en el recordado Torneo Confraternidad, donde siempre dio muestras de su jerarquía.
Para el hincha de Gimnasia, Sergio no era solo un jugador con mucha inteligencia y despliegue físico; era el «guerrero» que no daba ninguna pelota por perdida. Su nombre aparece en las páginas más brillantes de la historia albiceleste, recordado por haber sido un eslabón clave en aquel equipo que puso a Jujuy en el mapa del fútbol grande del país.
Tras colgar los botines, Priseajniuc no pudo alejarse del verde césped y continuó su carrera ligado al deporte como director técnico. Su conocimiento del juego y su capacidad de liderazgo lo llevaron a conducir diversos proyectos, manteniendo siempre un vínculo estrecho con el fútbol del interior y, especialmente, con nuestra provincia.
En Jujuy, su labor como entrenador es recordada recientemente por su paso por Altos Hornos Zapla. En el club de Palpalá, Priseajniuc estuvo al frente del equipo en el Torneo Regional en 2019, aportando su experiencia y su mentalidad competitiva a la institución «Merengue». Su paso por el banco de suplentes de Zapla reafirmó su estatus como un hombre del fútbol que conocía cada rincón de la geografía deportiva jujeña, ya que también dirigió a Talleres de Perico en 2023.
La noticia de su partida generó una ola de mensajes de condolencias en las redes sociales y en los ámbitos deportivos de la provincia. Compañeros de aquellos planteles del 93 y 94, dirigentes, periodistas y, sobre todo, hinchas, coincidieron en destacar no solo sus dotes futbolísticas, sino su calidad humana.
«Ya descansa en paz el volante rosarino», rezan las sentidas despedidas que circulan por estas horas. Sergio Priseajniuc se fue físicamente, pero su legado de lucha y su contribución a la grandeza del deporte regional permanecen intactos. En cada rincón del Estadio 23 de Agosto, donde su figura se agigantaba ante las adversidades, se escuchará por mucho tiempo un «¡Hasta siempre, Sergio!» en honor a un verdadero guerrero de Jujuy.