La secretaria de Energía de la Nación, María Tettamanti, explicó por qué Argentina deberá importar GNL durante el invierno.
Energía Argentina S.A. (Enarsa) evalúa adquirir hasta 20 cargamentos de GNL hasta octubre para garantizar el abastecimiento doméstico, informó Bloomberg.
Esta cifra representa una baja respecto al año anterior, cuando Enarsa importó 24 cargamentos de GNL en 2025, entre abril y agosto, de acuerdo con los registros de seguimiento marítimo de Bloomberg.
La UIA alertó por el abastecimiento de gas para el invierno y pidió medidas para evitar un golpe a la producción
La estrategia de compra ya está en marcha: tras adquirir el primer cargamento del año a principios de este mes, la compañía solicitó la semana pasada tres envíos adicionales para la segunda quincena de mayo, mes en el que tradicionalmente comienza el incremento de la demanda estacional.
El cuello de botella del transporte
La paradoja de importar gas mientras la perforación en el shale de Vaca Muerta bate récords tiene una explicación logística.
Según María Tettamanti “se necesita importar GNL en los días más fríos del invierno porque falta transporte. En Argentina hubo una situación en la que el transporte no fue siguiendo el ritmo de la demanda”.
Para la funcionaria, la dependencia de los barcos regasificadores no es necesariamente una falla del sistema, sino una decisión de optimización de costos.
“No es eficiente construir una capacidad de gasoductos para cubrir la demanda de los días pico. Siempre va a ser más eficiente que la generación o la industria consuma algo de combustible alternativo en el invierno, porque la infraestructura es muy cara”, argumentó Tettamanti en el evento Ámbito Debate Energía y Minería 2026.
Sin embargo, el panorama de infraestructura promete mejoras a corto plazo. La secretaria adelantó que, aunque todavía se está “un paso atrás”, la situación cambiará en 2027 gracias a que “TGS está haciendo la ampliación del Gasoducto Perito Moreno, va a haber 14 millones de metros cúbicos más de transporte”.
Uno de los puntos centrales de la gestión actual es el traspaso de la responsabilidad y el riesgo comercial al sector privado. Tettamanti explicó que, si bien se mantuvo el rol de Enarsa por la “imprevisibilidad de la guerra” y para monitorear los precios, el sistema de contratación está mutando.
“Estamos haciendo que el riesgo ahora lo tome el sector privado porque antes ENARSA traía barcos a ojímetro”, disparó la funcionaria. Bajo el nuevo esquema, las empresas que necesiten el recurso deben manifestar su intención a través de MEGSA y comprometerse con contratos de take or pay (pago obligatorio).
Esta señal de precios ya está generando cambios en el consumo industrial. Según la secretaria, el hecho de que algunas empresas opten por otros combustibles frente al costo del GNL es un síntoma saludable: “Eso es eficiencia, es señal de precios”, destacó.
A pesar de las necesidades actuales para cubrir los picos de frío, la tendencia estructural del país es de declino en las compras externas. Las importaciones han disminuido de forma sostenida a medida que se completan obras clave de transporte para llevar el gas de Neuquén a los centros industriales.
A largo plazo, el horizonte es el mercado global. El desarrollo de Vaca Muerta posiciona al país en el camino de “convertirse en exportador de GNL”, transformando la balanza energética nacional de forma definitiva.