Sin modificaciones tácticas a la vista, el entrenador Pellerano apostaría por repetir el mismo once inicial que brilló en el «23 de Agosto». Francisco Maidana, pieza clave del mediocampo, destacó la fortaleza del grupo y la necesidad de mantener la guardia alta en una categoría sumamente competitiva.
Gimnasia y Esgrima de Jujuy atraviesa, sin lugar a dudas, su momento más dulce en lo que va de la temporada de la Primera Nacional. Con el eco todavía resonante de la histórica goleada por 6 a 1 frente a Almagro, el plantel profesional emprende viaje esta noche hacia la ciudad de Rafaela. Allí, el próximo sábado a partir de las 18 horas, se medirá ante Atlético en lo que se vislumbra como una verdadera prueba de carácter para las aspiraciones del conjunto jujeño, que parece haber encontrado finalmente su identidad futbolística bajo el mando de Hernán Pellerano.
El triunfo de la jornada anterior no fue un resultado más; fue un golpe de autoridad que modificó el clima interno y externo en el barrio Luján. No obstante, la exigencia del torneo no permite relajaciones, y el «Lobo» sabe que para consolidarse definitivamente en los puestos de vanguardia debe demostrar que lo sucedido ante el «Tricolor» no fue una casualidad, sino el punto de partida de una racha positiva sostenida en el tiempo. La expedición a tierras santafesinas representa el desafío de trasladar esa contundencia fuera de casa, en un escenario tradicionalmente difícil para cualquier visitante. En lo que respecta estrictamente a lo futbolístico, el cuerpo técnico ha optado por una planificación que prioriza la recuperación física y el ajuste de detalles tácticos sobre la carga de minutos de juego formal. Si bien durante la semana no se realizó una práctica de fútbol convencional que permitiera confirmar el equipo, todo hace presumir que Pellerano aplicará el viejo axioma futbolero de «equipo que gana no se toca». De esta manera, el once inicial que saltará al césped del «Nuevo Monumental» sería el mismo que logró el resultado histórico el pasado fin de semana, otorgando continuidad y confianza a los protagonistas de la mejor actuación colectiva del año. En la previa de la partida, la voz de los protagonistas reflejó el equilibrio entre la lógica euforia y la necesaria mesura. Francisco Maidana, el volante jujeño que se ha transformado en el termómetro del mediocampo, fue el encargado de analizar el presente del equipo. El juvenil se mostró visiblemente “feliz”, argumentando que “el grupo merece tener esta clase de victorias”. Para Maidana, el contundente triunfo ante Almagro fue una validación del trabajo diario: “Este fue el resultado que buscábamos y queríamos”, enfatizó antes de subir al micro que trasladará a la delegación.
Sin embargo, el mediocampista no se deja encandilar por las luces de la goleada. A pesar de reconocer que “hicimos un partido de diez puntos”, Maidana fue tajante al subrayar que “ganar así nos encanta, pero no hay que perder de vista que la categoría es muy dura”. Sus palabras resuenan con la mentalidad que el cuerpo técnico intenta inculcar en el vestuario: disfrutar los logros pero entender que cada fin de semana presenta una batalla distinta. «Estamos fuertes para lo siguiente», añadió con determinación, dejando en claro que el hambre de gloria del plantel se mantiene intacto.
El duelo ante Atlético de Rafaela será un choque de estilos y una medida real para el «Lobo». «La Crema», siempre resiliente en su reducto, exigirá al máximo la capacidad de respuesta de los jujeños. Al respecto, Maidana se mostró confiado en la versatilidad del equipo para afrontar diferentes contextos de juego: “Nos adaptaremos a todos los rivales para seguir sumando”. Esta capacidad de adaptación será fundamental el sábado, en un partido que se prevé de alta intensidad y con pocos espacios para la generación de juego.
La delegación de Gimnasia partirá esta noche con la ilusión renovada y el respaldo de una hinchada que vuelve a creer en el protagonismo de sus colores. El objetivo es claro: traerse un resultado positivo de Rafaela para estirar el buen momento y escalar posiciones en una tabla que no da tregua. Bajo las órdenes de Pellerano, el equipo ha demostrado tener el fútbol y el carácter necesarios; ahora, es el turno de ratificarlo en la ruta, en una de las paradas más bravas del certamen.