A ellas se suma Paola Aguirre como primera vicegobernadora electa de Santa Cruz
Por primera vez en la historia del país, dos mujeres resultaron electas como gobernadoras. Se trata del porcentaje más alto de presencia de mujeres en el ejecutivo departamental desde la promulgación de la actual normativa electoral. Pese a este avance, la política departamental mantiene un marcado sesgo masculino, ya que en los legislativos los hombres representan el 64%, aproximadamente.
Una vez cerrado el cómputo de actas en Tarija, María René Soruco, de Camino Democrático para el Cambio (CDC), resultó ganadora y, por tanto, es gobernadora electa con un 70,80% de la votación en segunda vuelta.
Soruco se suma a Gabriela De Paiva (Libre), quien resultó electa gobernadora de Pando con un 46,93% en primera vuelta.
“La presencia de mujeres en espacios de decisión no es simbólica: es fundamental para transformar las prioridades públicas, posicionar las agendas de igualdad y avanzar hacia una gestión más inclusiva y representativa”, señaló la directora de la Coordinadora de la Mujer, Tania Sánchez. Tras conocerse los datos, Sánchez destacó este paso como “parte de un proceso sostenido de incidencia y construcción colectiva por la democracia paritaria”.
Así también, el triunfo de Libre en Santa Cruz con el 56,97% de los votos en segunda vuelta posiciona a Paola Aguirre como vicegobernadora, siendo la primera mujer electa para el cargo en este departamento, aunque la cuarta en Bolivia desde la actual Constitución Política del Estado.
Si bien la elección de estas tres mujeres representa un avance hacia la democracia paritaria, la brecha de género persiste. La mayoría de las asambleas departamentales siguen bajo control masculino.
De acuerdo con el análisis del Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer, con los datos del cómputo oficial del OEP, el 64% de las y los asambleístas electos a nivel nacional son hombres, frente a un 36% de mujeres.
Este porcentaje revela un retroceso respecto a las elecciones de 2021, cuando las asambleístas mujeres electas alcanzó el 47%. Entre las causas de este descenso destaca que las listas de candidaturas no fueron totalmente paritarias, alcanzando solo un 48% de presencia femenina en términos generales.
Sin embargo, el dato más crítico surge en las asambleas por territorio (voto directo), donde las mujeres electas apenas llegan al 31%. Esta cifra evidencia cómo la brecha se amplía en los liderazgos locales.