La tranquilidad que debieron traer los tres puntos obtenidos en el plano internacional se transformó, en cuestión de horas, en una preocupación mayúscula para el mundo River.
Lo que inicialmente parecían simples molestias físicas tras la victoria ante Carabobo por la Copa Sudamericana, terminó por confirmarse como un doble golpe de efecto para los planes de Eduardo Coudet.
El parte médico oficial emitido este jueves fue lapidario: Fausto Vera y Juan Fernando Quintero quedaron descartados para el Superclásico del próximo domingo ante Boca Juniors.
La baja de Vera es, quizás, la que más trastoca la estructura táctica del «Chacho». El volante central, que se había convertido en una pieza inamovible desde su llegada al club, sufrió un esguince del ligamento colateral medial de su rodilla derecha. La lesión, calificada como grado 2, se produjo antes de los 20 minutos del encuentro copero, momento en el que el propio futbolista le transmitió su angustia a sus compañeros con una frase que ya recorre los pasillos del Monumental: “Me c*gué la rodilla”. Los estudios médicos estiman un tiempo de recuperación de al menos dos a tres semanas, aunque fuentes cercanas al club indican que su regreso podría demorarse incluso más de un mes, perdiéndose así el resto del semestre.
Por su parte, la situación de Juan Fernando Quintero, un nombre que por sí solo genera respeto en la vereda de enfrente por sus antecedentes históricos, también encendió las alarmas. El colombiano padece un desgarro grado uno en el psoas izquierdo. Si bien el «Nalgón» intentó continuar en el campo tras sentir un dolor en el entretiempo del último partido, debió pedir el cambio apenas iniciada la segunda etapa.
Aunque se estima que su recuperación demandará entre una y dos semanas, el tiempo es insuficiente para que el «10» pueda estar presente este domingo, privando a Coudet de una alternativa clave en la generación de juego para los segundos tiempos.
Ante este escenario de emergencia, el entrenador de River debe resolver un rompecabezas en la zona de gestación. La ausencia de Vera deja un hueco difícil de llenar, considerando que fue titular en 15 de los 16 partidos disputados en el año. En el radar de Coudet aparecen tres nombres para ocupar el eje del mediocampo: Kevin Castaño, Giuliano Galoppo y el juvenil Juan Cruz Meza.
Castaño, por características naturales, sería el reemplazo lógico, pero su presente deportivo le juega en contra. El colombiano viene de una actuación muy floja ante Carabobo, donde fue silbado por el público y reemplazado en el entretiempo. Por otro lado, Galoppo ya cuenta con el alta médica de su esguince de tobillo, pero el propio Coudet reconoció que todavía le falta ritmo de competencia y «tiempo de trabajo» tras un mes de inactividad.
Es aquí donde cobra fuerza la figura de Juan Cruz Meza. El joven de 18 años, hermano de Maximiliano, es la gran apuesta del técnico. A pesar de su corta edad, Meza completó los 90 minutos ante Carabobo y mostró versatilidad para pararse como doble cinco junto a Aníbal Moreno, una sociedad que podría repetirse ante Boca. Su despliegue y agresividad física lo posicionan como un candidato serio, a pesar de que su debut en un Superclásico representaría una prueba de fuego absoluta para su incipiente carrera.
En el aspecto ofensivo, la salida de Quintero y el rendimiento irregular de Ian Subiabre en los últimos compromisos abren la puerta a una joya internacional: Kendry Páez
. El ecuatoriano, cuyo pase pertenece al Chelsea, tuvo un ingreso determinante en la Copa Sudamericana, asistiendo a Sebastián Driussi para el gol del triunfo. Coudet analiza seriamente incluirlo desde el arranque para dotar al equipo de la verticalidad que el «Chacho» exige en las finales.
Con este panorama, y a la espera de las últimas prácticas vespertinas en el Monumental, la probable formación para recibir al eterno rival el domingo a las 17 sería con: Santiago Beltrán; Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero, Marcos Acuña; Juan Cruz Meza o Kevin Castaño, Aníbal Moreno, Ian Subiabre o Kendry Páez, Tomás Galván; Sebastián Driussi y Facundo Colidio.