Advierten que la minería ilegal de oro genera alta contaminación

Un informe anterior hace referencia a más de 200 actividades ilegales del metal precioso en Potosí.

Las actividades ilegales de explotación de oro en diferentes regiones del Departamento de Potosí estarían generando contaminación de los ríos y las tierras debido al uso de mercurio para el proceso de amalgamación de partículas finas en los ríos, de acuerdo a un informe proporcionado por el decano de la Facultad de Ingeniería Minera de la Universidad Autónoma Tomás Frías (UATF), Epifanio Mamani.

El entrevistado indica que la explotación ilegal del oro se concentra mayormente en la región sur del Departamento de Potosí, sobre el río San Juan del Oro, Cotagaita y otros, pero también en otras áreas donde existen yacimientos de antimonio porque ese metal tiene entre sus trazas el oro.

Uno de los lugares de explotación de oro en roca sería Caracota, pero la mayoría es de trabajos irregulares en yacimientos aluvionales (río) que son más fáciles de trabajar y posteriormente trasladarse a otra zona.

Las micro cuencas en las que se está explotando oro de forma ilegal ya estarían contaminadas, lo cual a la postre afecta a las tierras de cultivos porque esas aguas bañan los espacios que son usados para diferentes tipos de producción agrícola.

No existe un informe oficial sobre uso de mercurio en la explotación de oro en el Departamento de Potosí, pero Epifanio Mamani asegura que las actividades de extracción de oro en río usan ese método porque es más económico y permite lograr rápidos beneficios.

En una entrevista anterior, un investigador del Centro de Estudios Laborales y Agrarios (Cedla), Alfredo Zaconeta, dio cuenta de que en el Departamento de Potosí había más de 200 actividades ilegales de explotación de oro en la región sud, las cuales tendrían por detrás a inversionistas chinos, colombianos, peruanos y chilenos.

El experto en minería dijo que, debido al alto precio del oro, existe un desarrollo inusual de las labores de extracción de ese metal, de manera legal e ilegal no solo en el Departamento de Potosí.

Apuntó que las actividades ilegales se desarrollan fundamentalmente en la Chiquitanía del oriente boliviano, la cordillera de La Paz y la región sur del Departamento de Potosí.

El impacto ambiental de estas prácticas no solo se limita al corto plazo. Especialistas advierten que la presencia de mercurio en los cursos de agua puede generar efectos acumulativos en la fauna y en las comunidades humanas que dependen de esos recursos. La contaminación de peces y otros organismos acuáticos implica un riesgo directo para la salud de las poblaciones locales, que utilizan estos alimentos como base de su dieta. Asimismo, la degradación de los suelos agrícolas podría traducirse en una disminución progresiva de la productividad, afectando la seguridad alimentaria de la región.

A esta problemática se suma la dificultad de control por parte de las autoridades, debido a la dispersión geográfica de las explotaciones ilegales y la movilidad de los grupos que las llevan adelante. La falta de recursos para fiscalizar y la complejidad de las redes que financian estas actividades hacen que el fenómeno se mantenga en expansión. En muchos casos, las operaciones se instalan de manera temporal, extraen el recurso rápidamente y abandonan el lugar, dejando pasivos ambientales difíciles de remediar.

Frente a este escenario, expertos y organizaciones vinculadas al sector minero y ambiental coinciden en la necesidad de fortalecer los mecanismos de regulación, promover alternativas productivas sostenibles y generar mayor conciencia sobre los riesgos asociados al uso de mercurio. También plantean la urgencia de implementar programas de remediación ambiental y monitoreo permanente de las cuencas afectadas, con el fin de mitigar los daños ya causados y prevenir un deterioro aún mayor en los ecosistemas de Potosí.