Un hecho extradeportivo sacudió de lleno la actualidad de Gimnasia y Esgrima de Jujuy en un momento donde lo deportivo parecía encaminarse con firmeza. La detención del futbolista Endrizzi en el Aeropuerto Internacional “Gobernador Horacio Guzmán”, tras protagonizar una falsa amenaza de bomba, generó un fuerte cimbronazo institucional que hoy mantiene en vilo a la dirigencia del club.
El episodio ocurrió al mediodía del sabado, cuando el jugador, según el comunicado oficial de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), manifestó en voz alta que llevaba consigo un artefacto explosivo en un vuelo de la aerolínea Flybondi con destino al Aeroparque Jorge Newbery. La situación encendió de inmediato las alarmas y activó el protocolo de contingencia correspondiente.
A partir de ese momento, la terminal aérea dejó de operar con normalidad. La aeronave fue trasladada a una zona remota, se evacuó a los pasajeros y se desplegó un importante operativo de seguridad con la intervención de Bomberos y especialistas en explosivos de la Policía de la Provincia. Tras una exhaustiva inspección por parte del Grupo Especial de Control de Explosivos y Armas Especiales (GEDEX), se descartó la presencia de cualquier elemento peligroso, confirmando que se trataba de una falsa alarma.
El futbolista fue detenido en el lugar e imputado por infundir temor público, en una causa que ahora seguirá su curso en la Justicia. Desde la PSA fueron contundentes: “Las amenazas de bomba no son una broma: son delito”, remarcaron, subrayando la gravedad de lo sucedido.
En paralelo, la dirigencia de Gimnasia, encabezada por Walter Morales, comenzó a analizar medidas disciplinarias de peso. En un primer momento, la posibilidad de rescindir el contrato del jugador tomó fuerza dentro de la comisión directiva, entendiendo la magnitud institucional del hecho y el impacto negativo generado.
Sin embargo, en las últimas horas el panorama podría presentar matices. La victoria conseguida recientemente por el equipo, que le permitió consolidarse como líder de la Zona B, sumado a la intervención del cuerpo técnico y de sus propios compañeros, abrió una instancia de evaluación más profunda. Puertas adentro, algunos sectores consideran que podría revisarse la decisión más drástica, aunque el consenso es claro: habrá sanción.
En ese sentido, todo indica que Endrizzi será castigado tanto en el plano económico como deportivo, en una medida que buscará sentar un precedente sin desatender el contexto competitivo que atraviesa el equipo.
Lo cierto es que el episodio dejó expuesto a Gimnasia en un momento donde el foco debía estar exclusivamente en el rendimiento dentro del campo de juego. Ahora, el “Lobo” jujeño deberá gestionar una situación delicada, equilibrando la disciplina institucional con la necesidad de sostener un presente futbolístico que ilusiona.