Una mano con chaqueta negra sostiene una boquilla de combustible metálica introduciéndola en la entrada de nafta de un coche oscuro en una gasolinera.
La Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), entidad del Gobierno colombiano vinculada al Ministerio de Minas y Energía, responsable de regular los servicios de energía eléctrica y gas combustible, informó que, a partir del 1 de abril de 2026, el precio del galón de gasolina en la ciudad de Bogotá alcanzará los $15.871, tras la autorización de un incremento de aproximadamente $375.
El cambio, dado a conocer a través de un comunicado oficial, entra en vigor de forma inmediata en las principales ciudades del país. La medida responde a condiciones económicas y dinámicas del mercado y se reflejará tanto en el precio de la gasolina corriente como en el Acpm.
En cifras concretas, el país alcanza ahora un promedio nacional de $15.449 por galón de gasolina corriente y $11.082 para el Acpm. Estos valores, definidos a partir de las principales ciudades, sirven como referencia para el resto del territorio y marcan una nueva base en el costo del transporte y la logística.
Cali se posiciona como la ciudad con el precio más alto para la gasolina corriente, con $15.900 por galón, mientras Villavicencio y Bogotá también figuran en los primeros lugares con $15.991 y $15.891 pesos, respectivamente. En el otro extremo, Cúcuta mantiene el valor más bajo del país, con $13.865 por galón, una brecha que evidencia las dinámicas particulares de cada zona.
El comportamiento del Acpm presenta un patrón similar; en Cali, el galón alcanza los $11.524, en contraste con los $9.253 que se registran en Cúcuta. Estas variaciones, según explicó la Creg, están asociadas a factores logísticos, costos de transporte y condiciones de abastecimiento que influyen directamente en la formación del precio final.
La actualización cobija a 13 ciudades principales, entre ellas Medellín, Barranquilla, Cartagena, Montería, Bucaramanga, Pereira, Manizales, Ibagué y Pasto. En cada una, el ajuste refleja particularidades regionales, aunque mantiene la tendencia general al alza.
Por ejemplo, en Medellín el galón de gasolina corriente se ubica en $15.811, una cifra ligeramente inferior a la de Bogotá, pero igualmente significativa para los consumidores. Más allá de los números, el incremento se traduce en efectos concretos sobre la economía diaria.
El transporte de mercancías, los servicios de movilidad y los costos operativos de múltiples sectores dependen del precio de los combustibles, por lo que cualquier variación termina repercutiendo en la cadena de abastecimiento. Esto, a su vez, puede reflejarse en el precio final de bienes y servicios.
Conviene tener presente que entre febrero y marzo de 2026 los combustibles registraron una disminución en sus precios, acumulando una baja cercana a los $1.000.
La reducción en el precio de los combustibles se explicó por varios factores: el cierre casi total del déficit del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Ferpc) permitió frenar los incrementos, a lo que se sumó la caída en los precios internacionales del petróleo. Este escenario le dio margen al Gobierno para trasladar esa baja al mercado interno y al mismo tiempo aliviar presiones inflacionarias sin comprometer la estabilidad fiscal.