Europa se prepara para el impacto económico de la guerra en Medio Oriente

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, habla durante la sesión plenaria inaugural de la Cumbre de Energía Nuclear del OIEA en París, el martes 10 de marzo de 2026.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, alertó que el impacto económico de la guerra en Medio Oriente ya se siente en Europa. El bloque ha gastado 6.000 millones de euros adicionales en combustibles fósiles y analiza medidas para evitar que una prolongación del conflicto golpee su economía, justo cuando lograron ahogar la elevada inflación de la Eurozona.

La guerra en Medio Oriente empieza a trasladar sus efectos más allá del campo militar y ya amenaza con alterar el equilibrio económico de Europa.

Ante ese escenario, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lanzó una advertencia directa a los líderes del bloque: el impacto económico del conflicto es “cada vez más pronunciado” y la Unión Europea debe prepararse para un escenario prolongado de tensiones.

La advertencia fue enviada en una carta dirigida a los jefes de Estado y de Gobierno que participarán esta semana en una cumbre del bloque en Bruselas.

En el documento, la dirigente alemana urgió a los 27 países miembros a adoptar medidas preventivas que amortigüen los efectos económicos derivados del conflicto y a reforzar la capacidad del bloque para resistir futuras crisis externas.

Su plan, busca que los jefes de estado y de Gobierno del bloque comunitario empiecen a trabajar con sus equipos económicos y energéticos para buscar alternativas al suministro energético que les llegaba por el Estrecho de Ormuz, arteria del Golfo que se encuentra parcialmente bloqueada por los iraníes.

Según explicó, aunque la Unión Europea mantiene asegurado casi en su totalidad su suministro energético, el conflicto ya ha provocado un aumento significativo en el costo de las importaciones.

Desde el inicio de los ataques conjuntos entre EE. UU. e Israel, el pasado 28 de febrero, el bloque ha gastado cerca de 6.000 millones de euros adicionales en combustibles fósiles, un incremento que podría crecer si las tensiones en la región persisten o se intensifican.

Von der Leyen advirtió que una perturbación prolongada del suministro de petróleo y gas procedente del Golfo Pérsico tendría repercusiones directas sobre la economía europea, desde el aumento de los costos energéticos hasta un posible impacto en la competitividad de la industria.

Ante ese panorama, la mandataria europea de la Comisión insistió en que la crisis actual refuerza la necesidad de acelerar la independencia energética del continente y fortalecer su competitividad económica. La energía, señaló, se ha convertido en el frente más urgente para los gobiernos europeos, que cada que surge un conflicto inesperado, complica la economía del viejo continente, tal como pasó hace cuatro años con la invasión de Rusia a Ucrania.

 

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Europa prepara una coraza para su economía

En su carta, Von der Leyen recordó que ya existen acciones en marcha para contener el efecto del encarecimiento energético.

 

Entre ellas mencionó la liberación coordinada de reservas estratégicas de petróleo, la cooperación internacional para garantizar la libertad de navegación en rutas clave del comercio energético y los llamados a evitar restricciones a las exportaciones de energía.

 

Al mismo tiempo, la Comisión Europea ha instado a los gobiernos a que las ayudas destinadas a aliviar la factura energética de empresas y hogares sean temporales y focalizadas.

 

 

Según el Ejecutivo comunitario, estas medidas deben evitar elevar la demanda de combustibles fósiles o retrasar los objetivos de descarbonización del bloque.

 

En paralelo, Bruselas también estudia medidas estructurales para reducir el costo de la electricidad a largo plazo. Entre ellas figuran el impulso a los contratos de compra de energía a largo plazo, el despliegue acelerado de energías renovables y la posibilidad de mantener en funcionamiento centrales nucleares existentes para garantizar un suministro estable y de bajo costo.

 

El Ejecutivo comunitario también plantea revisar la carga fiscal sobre la electricidad, reduciendo tasas no vinculadas directamente al consumo energético y favoreciendo una tributación más favorable que la aplicada a los combustibles fósiles.

 

Pese a la tensión geopolítica, los datos macroeconómicos ofrecen, por ahora, cierto margen de maniobra. La inflación en la eurozona, la región de los 21 países que utilizan el euro, se situó en febrero en el 1,9 % interanual, una décima por debajo del objetivo del Banco Central Europeo y un nivel mucho menor que la primera economía del mundo, en donde los precios estadounidenses subieron en ese mismo mes a un ritmo de 2,4% anual.