Desde el inicio de su presencia en nuestro país, el Embajador Navarro ha mostrado una actitud injerencista y que busca desesperadamente alinear a Perú con los intereses de Estados Unidos en la región. De la misma manera, las reuniones reservadas con políticos de derecha, como Keiko Fujimori, demuestran su monitoreo y seguimiento al proceso electoral que vive nuestro país.
La escalada imperialista de Estados Unidos, con el ataque a Venezuela y el secuestro del Presidente Nicolás Maduro y su esposa, la diputada Cilia Flores; el bloqueo petrolero, financiero, comercial, de compras de alimentos, tecnología y medicinas contra Cuba; la injerencia en las elecciones de Honduras, su amenaza de anexión de Groenlandia y su respaldo al genocidio del pueblo palestino, constituyen violaciones flagrantes al derecho internacional.
Asimismo, rechazamos la flagrante violación de la soberanía nacional con la presencia de tropas estadounidenses y la instalación de bases militares encubiertas en nuestro territorio, como se proyecta en el Callao. El destino del Perú depende de nuestro pueblo y sus legítimos intereses, no de alguna potencia. En ese sentido, reafirmamos nuestro llamado a las fuerzas patrióticas, democráticas y antiimperialistas, a permanecer alertas frente a este tipo de actitudes injerencistas.