Desde SADOP aseguran que «el 60% de los docentes privados en Tucumán son pobres» y que hay un «abandono masivo» de la profesión

Mario Dionisi, representante de los docentes privados, trazó un panorama alarmante: aseguró que la mayoría vive bajo la línea de pobreza y que la profesión enfrenta una "tragedia" por el abandono de la vocación ante los bajos salarios.

En medio de un derrumbe del 50% en las reservas de matrícula y denuncias por colegios que funcionan de manera irregular, el dirigente reclamó un lugar en la mesa salarial para representar al 30% del sistema educativo provincial.

En diálogo con Gabriel Sanzano y León Torrente en La Tucumana de Tarde, el secretario general de SADOP, Mario Dionisi, trazó un crudo diagnóstico sobre la realidad que atraviesan los trabajadores de la educación de gestión privada en Tucumán. En el marco de una jornada de protesta y paro nacional, el dirigente gremial denunció que el sector enfrenta una crisis sin precedentes que combina salarios por debajo de la línea de pobreza, una caída estrepitosa en la matrícula y el avance de la informalidad laboral.

Una de las definiciones más impactantes de Dionisi fue la pérdida del estatus social que históricamente tuvo el docente. «Hoy los docentes ya no somos clase media», sentenció, señalando que el 60% del sector se encuentra sumido en la pobreza y, en muchos casos, cerca de la indigencia. Según el gremialista, esta situación está provocando un «abandono docente» masivo: profesionales de diversas disciplinas están dejando la enseñanza porque el salario ya no es suficiente para subsistir.

A pesar de que el sector privado representa el 30% de la educación en Tucumán, SADOP denunció que no ha sido convocado a participar de la mesa salarial oficial. «Por derecho propio deberíamos estar sentados ahí», reclamó Dionisi, calificando esta exclusión como una falta a la legalidad.

El dirigente también puso la lupa sobre la falta de control estatal, denunciando que existen instituciones que funcionan en condiciones totalmente irregulares. Según su testimonio, hay colegios en Tucumán que ni siquiera cuentan con habilitación, pero tienen alumnos y docentes dentro bajo «contratos basura» o trabajo en negro. «El denominador común es un Estado que está completamente ausente para resguardar tanto el derecho de los alumnos como de los docentes», afirmó.

La situación económica de las familias tucumanas también golpea directamente a las instituciones. Dionisi reveló que, si bien los números definitivos se conocerán próximamente, las mediciones de diciembre ya mostraban una caída del 50% en la reserva de matrículas en los colegios privados. Esta merma ha derivado en el cierre de dos instituciones durante el ciclo 2024; de numerosas divisiones en lo que va del 2025 (lo que implica que muchos docentes pierdan horas o incluso sus cargos); colegios que operan bajo concurso preventivo de crisis, al borde de la quiebra.

El pasado 27 de febrero, el Gobierno de Tucumán alcanzó un acuerdo paritario con los representantes sindicales de la educación (ATEP, UDT, APEMyS y AMET): se trata de un aumento del 10% en tres cuotas.