Funcionarios iraníes afirmaron que las Fuerzas Armadas se mantendrán firmes en la defensa del país y reiteraron que su programa de misiles tiene un carácter estrictamente defensivo.
La agencia de noticias semioficial Fars confirmó que se observaron pruebas de misiles en distintos puntos, entre ellos Teherán, Isfahán, Mashhad, Jorramabad y Mahabad. En paralelo, circularon ampliamente en redes sociales vídeos que mostraban misiles en vuelo, visibles desde zonas densamente pobladas.
Imagen ilustrativa de archivo de una prueba de misiles.
“Las capacidades defensivas de Irán no son, bajo ninguna circunstancia, un tema negociable”, declaró este lunes el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, en un momento de alta tensión con Israel, que ha denunciado reiteradamente el programa de misiles balísticos de la República Islámica.
El momento de los ejercicios resulta especialmente significativo, dado que el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmaron días atrás que planean reunirse el próximo 29 de diciembre en la residencia de Mar-a-Lago, en Florida.
Se espera que Netanyahu presione a su homólogo estadounidense para que autorice nuevos ataques contra bases de misiles balísticos iraníes, que Israel considera una amenaza para toda la región. Sin embargo, es poco probable que Estados Unidos respalde directamente un plan de ese tipo, en particular cuando su atención estratégica se encuentra actualmente enfocada en Venezuela.
Esta situación ha despertado temores de que Israel pueda interpretar los recientes lanzamientos de prueba iraníes como una amenaza directa, especialmente tras los cientos de misiles y drones iraníes que impactaron en ciudades y bases israelíes durante la guerra de doce días registrada en junio.
El medio Axios informó que “funcionarios israelíes advirtieron a la administración Trump durante el fin de semana que un ejercicio de misiles del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica podría ser un preparativo para un ataque contra Israel”, según tres fuentes israelíes y estadounidenses con conocimiento del asunto.
Un funcionario israelí señaló: “Las probabilidades de un ataque iraní son inferiores al 50%, pero nadie está dispuesto a correr el riesgo y afirmar simplemente que se trata de un ejercicio”.
No obstante, este es precisamente el mensaje que Teherán busca transmitir: que sus acciones tienen una naturaleza defensiva y que no actúa como un agresor.
Otra afirmación preocupante citada por Axios indica que “el mayor riesgo es que estalle una guerra entre Israel e Irán como resultado de un error de cálculo, en el que cada parte crea que la otra planea atacar y trate de adelantarse”.
La guerra de junio comenzó con un ataque sorpresa de Israel, respaldado posteriormente por Estados Unidos mediante bombardeos contra tres instalaciones nucleares iraníes. En la antesala del conflicto, Teherán mantenía negociaciones de buena fe con Washington y desde entonces ha denunciado una traición que, según afirma, destruyó cualquier vestigio de confianza.