¿Cómo impacta la victoria del socialista Zohran Mamdani en Estados Unidos?

Con un perfil joven y una agenda de corte igualitario, Mamdani se convirtió en el nuevo blanco del oficialismo republicano, que intenta usar su figura para profundizar la polarización nacional.

La victoria del joven socialista Zohran Mamdani en la alcaldía de Nueva York pone el foco de atención de los ciudadanos en el ala izquierda del partido demócrata, pero al mismo tiempo tensiona la relación entre la ciudad más poblada del país y el gobierno de Donald Trump, quien ya amenazó con recortar los fondos federales que recibe y profundizó sus críticas contra el alcalde electo al tildarlo despectivamente de comunista.

Martín Schapiro, licenciado en Derecho por la Universidad de Buenos Aires, especializado en Derecho Administrativo y en Relaciones Internacionales, indicó a Página/12 que Mamdani es una figura que se suma a otras como Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez (también conocida por sus iniciales AOC), que aparecen como figuras con proyección y reconocimiento nacional, con una agenda clara y bien situada dentro de la izquierda. «Profundiza esa línea claramente socialista democrática que ya integran Sanders y AOC, y que ha ganado fuerza especialmente en la base del partido demócrata», afirmó Schapiro.

 

La llegada de Mamdani

A sus 34 años, el candidato demócrata obtuvo el 50,4 por ciento de los votos con el 91 por ciento escrutado, y con una participación récord desde 1969 pese a los últimos intentos de Trump y por magnates como Elon Musk, de frenar su avance con mensajes y dinero. Musulmán nacido en Uganda, el alcalde electoral que asumirá el cargo el próximo 1 de enero movilizó especialmente a los jóvenes, que lo arroparon en forma de un ejército de voluntarios para su campaña, sobreponiéndose a sus rivales, quienes insistían en que le faltaba experiencia.

En ese periodo se centró en el alto costo de la vida de la Gran Manzana y sedujo a los neoyorquinos con promesas de colectivos y cuidado infantil gratis, viviendas asequibles y una red de comercios administrados por la ciudad con precios bajos. El «qué» fue ampliamente recibido, pero el «cómo» generó recelo entre las élites: un 2 por ciento más en impuestos a los residentes que ganen al menos un millón de dólares, y equiparar la tasa fiscal máxima para las empresas a la de Nueva Jersey, a un 11,5 por ciento, con lo que espera recaudar unos 9 mil millones de dólares al año.

El profesor de sociología y estudios latinoamericanos de la Universidad de Texas en Austin, Daniel Fridman, mencionó a este medio que la victoria de Mamdani es una mala noticia para el gobierno. «En los últimos 25 años Nueva York ha votado demócratas más centristas, o a un republicano no alineado con el partido a nivel nacional, como Michael Bloomberg. El alcalde actual (Eric Adams, demócrata) ha sido protegido por el gobierno federal en los casos de corrupción que lo involucraban. Y Trump dio su apoyo explícito a Andrew Cuomo. O sea que cambió a un amigo por un enemigo», explicó.

«Demócratas más moderados ganaron otras elecciones esta semana (en New Jersey y Virginia, y un referéndum para redistritar California), con el regreso al partido demócrata de grupos demográficos que se habían movido a Trump en 2024. Es temprano para saber el efecto pero no es buena noticia para Trump», consideró Fridman. «Pero por otro lado, el gobierno federal ha movilizado fuerzas de seguridad hacia las grandes ciudades (que son demócratas), construyendo la idea de caos urbano permanente. La elección de un socialista con poca experiencia de gestión le abre a Trump otro blanco identificable para atacar y asustar a los votantes centristas», señaló.

 

El impacto geopolítico

Para Schapiro, la ciudad de Nueva York es un lugar importante como «vidriera», pero no determina la política estadounidense. «Ninguna figura surgida de allí, ni siquiera Rudolph Giuliani -que era alcalde durante los ataques a las Torres Gemelas en 2001 y además republicano, por lo que estaba lejos de la etiqueta de progresista que rodea a la ciudad-, logró proyectarse como referente nacional en las últimas décadas», consideró.

«Lo que me parece interesante es que Trump eligió a Mamdani como figura para polarizar, como una contrafigura ideológica con la que también confronta en el plano latinoamericano», indicó Schapiro, quien enfatizó: «Fue muy curioso que repitiera el mismo discurso de campaña que había usado con Javier Milei, al advertir que si ganaba ‘el candidato comunista’, iba a retener los fondos del gobierno estadounidense», enfatizó.

Para Fridman, una elección local no tiene un gran significado geopolítico, y coincidió con Schapiro en que el gobierno del magnate republicano buscó, durante la campaña de las elecciones legislativas en Argentina, presentar al regreso del peronismo como una amenaza con figuras de la izquierda demócrata como Mamdani. «El gobierno de Trump suele mezclar política interna y externa en su retórica, y es probable que use el triunfo de Mamdani para compararlo con enemigos externos como Maduro, más allá de las enormes diferencias», subrayó.

 

Precisamente, Trump aseguró en el America Business Forum que Miami «será un refugio para quienes escapen del régimen comunista» en Nueva York y acusó a los demócratas de querer convertir al país en Cuba o Venezuela. Además sostuvo que «Estados Unidos perdió un poco de soberanía» con la victoria del socialista. Horas antes, el presidente reconoció la derrota tanto en la elección en Nueva York como las carreras por las gobernaciones de Virginia y Nueva Jersey, donde ganaron por amplio margen las demócratas Abigail Spanberger y Mikie Sherrill. Sin embargo, culpó por los resultados al cierre del gobierno, convertido ya en el más largo de la historia del país con 36 días de duración.