. «Las familias destinan cerca del 30% de sus ingresos al arriendo, y quienes reciben el sueldo mínimo deben pagar más de $550 mil por una pieza con baño».
Más de 13 mil familias viven actualmente en campamentos en Tarapacá, especialmente en Alto Hospicio, donde se concentran 44 asentamientos. El alto costo de los arriendos, sumado a la precariedad laboral y la falta de subsidios accesibles, obliga a muchas familias a recurrir a esta alternativa habitacional.
Valentina Zapata, directora regional de Techo, explicó que el principal motivo por el que las familias recurren a los campamentos es económico. “Hoy día, las familias destinan cerca del 30% de sus ingresos al arriendo, y aún así, quienes reciben el sueldo mínimo deben pagar más de $550.000 por una pieza con baño. Esto no responde a sus necesidades”, aseguró en Tarapacá Región Sostenible radio.
Actualmente, la región concentra 63 campamentos y más de 13.000 familias en situación de extrema vulnerabilidad. Muchos ingresos son informales, lo que dificulta ahorrar y postular a subsidios. “Los ingresos promedio no reflejan la realidad de quienes viven aquí. Esto, sumado a la falta de subsidios accesibles y los requisitos de ahorro, mantiene a muchas familias en extrema pobreza”, agregó Zapata.
La directora también denunció prácticas irregulares como subarriendos y loteos ilegales, que afectan a quienes realmente necesitan un espacio digno. “Muchas familias construyen con materiales reutilizables y estas personas que se aprovechan de la necesidad ocultan la magnitud de la emergencia habitacional”, explicó.
Más de 8.000 niños, niñas y adolescentes viven en campamentos en la región. Techo acompaña a más de 600 familias mediante programas como Techo para Aprender, que mejora espacios educativos y capacita a vecinos como gestores educacionales, y un área de trabajo que ofrece capacitación en oficios para generar ingresos y ahorrar para un subsidio de vivienda.
Para colaborar, Zapata destacó la Colecta Nacional, donde voluntarios recolectan fondos para construir 16 viviendas transitorias en la región durante el verano 2025-2026. “Cada aporte tiene un impacto directo en las familias que viven en campamentos. Hoy en las calles, mañana en terreno”, concluyó.