La Guerra de la Independencia (1810) tuvo como contexto el proceso de emancipación de América, iniciado con la instalación de juntas de gobierno que fueron en respuesta a la captura del Rey Fernando VII (1808) por parte de Napoleón Bonaparte, quien puso en el trono su hermano, José Bonaparte
Entonces, la Primera Junta Nacional de Gobierno fue realizada el 18 de septiembre de 1810 y buscó, en un primer momento, mantener lealtad al rey cautivo. Sin embargo, el naciente patriotismo local comenzó a radicalizar este proceso.
“El movimiento de 1810 no era separatista, ni mucho menos independentista. No obstante, se promovieron algunas reformas políticas y económicas las que gradualmente condujeron a la ruptura con España. Se recuerda, entonces, el inicio del proceso de independencia de la corona española y la formación de Chile como un Estado Nación”, precisa Cristián Medina, académico del Instituto de Historia de la Universidad San Sebastián.
Es ahí donde surgieron los primeros emblemas patrios, el primer reglamento constitucional, la prensa independentista, la libertad de vientres y fueron creadas instituciones como la Biblioteca Nacional y el Instituto Nacional.
La emancipación de Chile culminó en febrero de 1818 con la proclamación de su independencia, marcando un hito para la organización de la nueva república.
Entonces, si bien el 12 de febrero de 1818, Bernardo O’Higgins proclamó oficialmente la independencia de Chile, desde hace casi un siglo los desfiles militares, fiestas, celebraciones y discursos oficiales son celebrados el 18 de septiembre.
“El Acta de Independencia habría sido elaborada y firmada en Concepción, sobre un tambor en las alturas de Los Morrillos de Perales, lugar donde estaban situadas las avanzadas del ejército patriota y desde los cuales se dominaba uno de los accesos de Talcahuano”, relata Medina.
Posteriormente, fue confirmada con la Batalla de Maipú el 5 de abril del mismo año, cuando el Ejército Libertador logra derrotar definitivamente a los realistas. Entonces, se pensaría que una de estas dos fechas debería ser usada para tal conmemoración.
De esta manera, en 1821 durante el gobierno de Bernardo O’Higgins, por medio de un decreto quedó establecido que la Independencia de Chile sería conmemorada el 11, 12 y 13 de febrero.
Más tarde, en 1824, bajo el gobierno de Ramón Freire, se decretó que solo serían días festivos nacionales el 12 de febrero y el 18 de septiembre. Y durante el mandato del presidente José Joaquín Prieto, que fue en dos periodos de 1831 a 1841, fueron reunidas todas las festividades nacionales en un solo día, el 18 de septiembre.