River Plate se prepara para el trascendental choque de ida por los cuartos de final de la Copa Libertadores contra Palmeiras de Brasil, mañana en el Monumental, con una sorpresa táctica que lleva el sello de Marcelo Gallardo. El «Muñeco» evalúa seriamente volver a implementar la innovadora línea de tres defensores, un esquema que dejó «sensaciones de satisfacción general» tras su exitoso debut de 40 minutos frente a Estudiantes. Esta fórmula busca darle solidez defensiva y liberar a los mediocampistas laterales, elementos claves para desequilibrar ante el «cuco» de la Copa.
La línea de tres/cinco fortaleció a la defensa y al mediocampo, zonas donde River había mostrado dudas, especialmente en los costados. Contra Estudiantes, en La Plata, el equipo mostró «una buena mentalidad para jugar el partido, con buen entendimiento» y una «clara superioridad» hasta la expulsión de Lucas Martínez Quarta. El propio Gallardo se mostró «representado totalmente» por la propuesta y la consideró lo necesario para afrontar esta semana decisiva. La variante permitió a Ignacio Fernández «dedicarse más a jugar» y a Marcos Acuña sentirse «más cómodo con Rivero atrás», sin tener que retroceder tanto, potenciando su mejor versión. Incluso Fabricio Bustos también se destacó por la derecha. Juan Portillo, como líbero, disputó su mejor partido desde su llegada al club, y Lautaro Rivero ratificó su gran momento.
En cuanto a los nombres, se prevén solo dos cambios respecto al partido con Estudiantes: Kevin Castaño ingresaría por el suspendido Giuliano Galoppo y Gonzalo Montiel, tras descansar en la fecha FIFA, lo haría por Fabricio Bustos. La probable formación que Gallardo podría alinear incluiría a Franco Armani; Lucas Martínez Quarta, Juan Carlos Portillo, Lautaro Rivero; Gonzalo Montiel, Kevin Castaño, Enzo Pérez, Ignacio Fernández, Marcos Acuña; Maximiliano Salas y Sebastián Driussi. Sin embargo, la expulsión insólita de Martínez Quarta deja una incertidumbre en la zaga, con Paulo Díaz como una alternativa latente.
El rival brasileño llega al Monumental en un gran momento, invicto en el actual certamen continental y en la segunda posición del Brasileirao. El equipo de Abel Ferreira, que viene de golear 4 a 1 al Internacional el pasado sábado, ha realizado una inversión de 110.000.000 USD en refuerzos. Sin embargo, para Gallardo y sus dirigidos, el enfoque es claro: «esta vez, la historia sea diferente».
Este cruce marcará el tercer enfrentamiento entre Gallardo y Abel Ferreira como entrenadores, una rivalidad que trasciende el campo de juego y se ha caracterizado por «elogios no correspondidos y enojos cruzados». La historia entre ambos comenzó en la semifinal de la Libertadores 2020, donde Palmeiras eliminó a River, privándolo de una segunda final consecutiva tras un 3 a 0 en la ida y un agónico 2 a 0 de River en la vuelta en Brasil. En aquella ocasión, Ferreira, en un gesto efusivo, felicitó a Gallardo, diciéndole varias veces que era «el mejor» y que, si él era un mejor entrenador, era «a causa de él». Ferreira incluso adquirió y obligó a sus ayudantes a leer el libro «El pizarrón de Gallardo» para aplicar sus conceptos. No obstante, este «sobreactuado fanatismo» nunca fue bien recibido en Núñez, y una polémica declaración del portugués sobre supuestas botellas de champagne de River para festejar la clasificación en 2020 fue desmentida por el círculo del «Muñeco».
Ferreira es conocido por ser un «personaje dentro y fuera de la cancha», protagonista de gestos tanto de consuelo a rivales como de enfrentamientos con sus propios hinchas. Más allá de estas particularidades, la «pizarra del Muñeco jugará un rol clave» para River ante un desafío que exige máxima concentración y una estrategia afinada para superar al poderoso conjunto brasileño. La expectativa es que Gallardo vuelva a sorprender con su planteo, buscando un resultado favorable como local para afrontar la definición de la serie en Brasil la próxima semana.