Roberto Cachanosky: «La dolarización fue un verso de campaña, sabían que era imposible»

El economista y candidato a diputado sostuvo que "las tasas al 50% son incompatibles con cualquier actividad lícita”.

Al mismo tiempo, remarcó que el caso de coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad podría repercutir negativamente en el mercado, en un contexto de proximidad electoral.

Roberto Cachanosky, economista de formación clásica y referencia dentro del pensamiento liberal argentino, asegura que lejos quedaron las ideas liberales que el presidente Javier Milei pregonaba en campaña y que, por el contrario, la política monetaria y cambiaria de la actual gestión son “poco claras ”.

En ese sentido, el candidato a diputado por la provincia de Buenos Aires representando al partido Unión Liberal, se refiere a la Secretaría de Finanzas como una suerte de Banco Central de la República Argentina (BCRA) “paralelo”, y descarta que la tasa de interés sea endógena, tal como asegura el organismo dirigido por Santiago Bausili. El economista, recibido en la Universidad Católica Argentina, advierte que el problema que sostienen los bancos hoy es que “quieren tener liquidez y no tantos bonos”.

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La discusión sobre la volatilidad en las tasas de interés ubican en segundo plano al proyecto original del Gobierno en términos de regimen monetario: la dolarización. Para Cachanosky, en realidad, nunca existió tal cosa, porque desde un principio “se sabía que no se podía dolarizar”, por lo que concluye que la promesa oficial “fue un verso, solo una ilusión”.

Sin embargo, reconoce que los ojos del mercado están puestos no solo en los resultados electorales de septiembre y octubre, sino también, más cercano en el tiempo, en la semana entrante. Es que, según trascendió, a partir del lunes podrían darse a conocer pruebas contundentes de la vinculación de la Secretaria de Presidencia y hermana del Presidente, Karina Milei, con el caso de posible corrupción que engloba a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y su ex titular, Diego Spagnuolo.

“Esto le pega muy cerca a Karina y a Milei, les pican las balas al lado. Si abren los celulares de inmediato, como se pidió, puede haber bastante tensión en el mercado”, advirtió Cachanosky.

Asimismo, el economista asegura que el Gobierno previamente se ahorró otro episodio que hubiera generado fuerte reacción en los bonos y acciones argentinos: las bajas del ministro de Economía Luis Caputo y el titular del BCRA que, según asegura Cachanosky, presentaron las renuncias luego de que Milei haya decidido unilateralmente disminuir las retenciones al campo a fines de julio, pero el mandatario no se las aceptó.

 

P.: En estas semanas se discute la volatilidad en las tasas de interés. Usted señala que hay que seguirlo de cerca porque hay algo que esa volatilidad quiere decir. ¿Qué es lo que nos está mostrando este movimiento en las tasas, particularmente?

Roberto Cachanosky: Bueno, a ver, yo creo que tiene que ver más que nada con la falta de un plan, de una política monetaria clara. Si vos te fijás, de golpe suben los encajes, de golpe abren una canilla de más liquidez, de golpe te ponen bonos al 69%. O sea, no hay una política monetaria clara.

 

Por ejemplo, el 14 de agosto, Pablo Quirno, en consonancia con la política de restringir la liquidez -porque habían quedado bollando 6 billones de pesos- lanzó una licitación fuera de agenda un lunes para absorber esa liquidez.

Pero si uno se mete en el sitio de la Secretaría de Finanzas en el sitio, en ninguna parte de los 22 objetivos figura que tiene que regular la liquidez del mercado. Esa es función del Banco Central. Entonces, pareciera que hay un Banco Central paralelo, además del original. El primero sube los encajes, después abre dando redescuentos o préstamos contra LECAPs que tenían que comprarle, y por otro lado aparece la Secretaría de Finanzas colocando bonos para absorber liquidez.

 

P.: ¿Atrás quedó la idea de una tasa endógena?

R.C.: Como no hay nada consistente, tenés esa volatilidad, que es resultado de que van para un lado y para el otro. Esta idea que, al menos inicialmente, planteaba el Gobierno de tener un cambio en la política monetaria para que la tasa sea endógena, no la estás viendo. La tasa no es endógena, ni de la dolarización ni de nada. Acá no hay nada endógeno.

Además, cuando en la licitación quedaron con el 61%, en realidad el mercado les había dicho: “De los $15 billones que me estás ofreciendo, yo quiero nada más que $9,7 billones”. Y terminaron colocando 9,2 o 9,3 billones. O sea, no es solamente un problema de tasa, sino de cantidad de liquidez o de bonos que el mercado financiero quiere absorber. Ya no es un problema de tasa: es que los bancos quieren tener liquidez y no tantos bonos.

 

P.: Me interesa lo que marca, porque la discusión gira en torno a si esta volatilidad es algo pasajero o es producto de un problema estructural. El Gobierno asumió prometiendo una dolarización. Desde ese momento hasta ahora, ¿dónde detecta el quiebre entre aquel proyecto y estas idas y vueltas poco claras que resalta?

R.C.: Es que la dolarización fue, te lo digo así, un verso de Milei. Él sabía que no se podía dolarizar. Y no se podía no porque uno esté a favor o en contra, sino porque no había dólares necesarios para rescatar la base monetaria y cancelar los pasivos remunerados.

Hay un libro de Emilio Ocampo, que iba a ser el presidente del Banco Central para cerrarlo, y de mi sobrino Nicolás, donde se debatía este tema de la dolarización. Me mandaron el borrador para que opinara y les dije: “Miren, está todo bien, pero ustedes quieren dolarizar y no van a poder”. O sea, se sabía que no había cómo dolarizar.

Pero Milei siguió vendiendo ese discurso porque era campaña. La gente pensó que iba a ir al cajero, tener dólares y cobrar en dólares. Les vendió esa ilusión. No es que hubo un cambio de opinión.