En un contexto de tensión y búsqueda de soluciones urgentes, la Liga Jujeña de Fútbol dio un paso significativo para encarar la crisis arbitral que atraviesa la competencia local. Este lunes, en las instalaciones de la institución, se desarrolló una importante reunión que contó con la presencia de la secretaría de la Liga, Carla Romera, y el titular de la Comisión Neutral de Árbitros, Eusebio Quispe, quienes se encontraron con todos los jueces que actualmente integran el plantel arbitral liguista.
El cónclave, que fue calificado como “crucial” por los actores presentes, sirvió para ratificar el compromiso asumido por la Comisión Directiva en pos de brindar respuestas concretas al sector arbitral, seriamente afectado por reclamos, cuestionamientos y carencias que se han hecho visibles en las últimas fechas del torneo.
Durante la reunión, Romera transmitió el respaldo institucional hacia los árbitros y explicó que se están tomando todas las medidas necesarias para superar este difícil momento.
Por su parte, Eusebio Quispe valoró el diálogo abierto y destacó la voluntad de encarar una etapa de autocrítica constructiva. Uno de los puntos centrales del encuentro giró en torno a la mejora en las condiciones laborales de los árbitros, que en muchos casos deben enfrentar sus tareas en un marco de precariedad. Se habló de revisar aranceles, protocolos de designación, acompañamiento logístico y formación continua, como ejes de una agenda que buscará un cambio estructural y no meramente paliativo.
Además, los dirigentes están comprometidos y la idea es mantener reuniones periódicas para hacer un seguimiento de los avances y evaluar, de manera conjunta, el rendimiento arbitral y las condiciones del entorno en el que se desempeñan.
Este encuentro representa una señal clara de que la Liga Jujeña no está dispuesta a dejar librado al azar un aspecto clave del juego como lo es el arbitraje. En medio de un torneo que exige cada vez mayor profesionalismo, la dirigencia apunta a recuperar la confianza y la credibilidad en los jueces, pilares fundamentales para el normal desarrollo de las competencias. El desafío, sin dudas, será grande. Pero con diálogo, voluntad política y compromiso colectivo, el arbitraje jujeño podría comenzar a transitar un camino de reconstrucción.