Mientras avanzan la motosierra y el ajuste de Milei sobre los bolsillos de los argentinos, los jubilados y pensionados se consagran como algunos de los segmentos sociales más perjudicados por las políticas económicas libertarias. Es así que los jubilados se convirtieron, en los últimos meses, en uno de los segmentos que tomó más préstamos para consumo pese al elevado costo financiero.
Asimismo, de los de 3 millones de jubilados con cuentas en el Banco Nación, alrededor de 700.000 utilizan tarjeta de crédito del BNA con saldo y más de 365.000 tienen un préstamo personal vigente. En lo que va del año se financiaron por montos promedio de $ 1,6 millones. La tasa nominal anual (TNA) es del 44% y la efectiva anual, 54%.
Mientras el crédito al consumo viene desacelerándose desde octubre de 2024 por el estancamiento de los ingresos, los especialistas observan que algunos adultos mayores se endeudan para cubrir gastos propios, familiares o de emergencia, ante la desaparición desde noviembre de los créditos que otorgaba la ANSeS con tasas menores a la inflación.
“Los saldos financiados a jubilados para consumo, tanto mediante préstamos personales como tarjetas de crédito, registraron un fuerte impulso en los primeros meses de 2025 y continúan mostrando un crecimiento, alcanzando un aumento mensual promedio del 11% durante los primeros cinco meses del año”, señalaron en el Banco Nación al diario Clarín.
El aumento del endeudamiento entre los jubilados también revela un fenómeno preocupante: el deterioro progresivo del poder adquisitivo de las jubilaciones mínimas, que actualmente se ubican por debajo de la línea de pobreza. Muchos adultos mayores deben recurrir al crédito no por decisiones de consumo voluntario, sino como mecanismo de subsistencia. Algunos destinan los préstamos a comprar alimentos, pagar medicamentos o afrontar tarifas que ya no pueden cubrir con sus haberes mensuales.
Distintos economistas advierten que esta tendencia es insostenible a mediano plazo. “El problema no es solo el endeudamiento en sí, sino que los jubilados están tomando deuda en un contexto donde no hay perspectiva clara de mejora en los ingresos reales”, explicó un analista financiero del IERAL. Esta situación pone en riesgo la estabilidad financiera de un sector históricamente vulnerable y con poca capacidad de recuperación frente a shocks económicos.
Desde el sector bancario, si bien reconocen el crecimiento en la demanda de préstamos por parte de los jubilados, también comienzan a mostrarse cautelosos. En algunos casos, las entidades ya están endureciendo los criterios de otorgamiento, evaluando de manera más rigurosa la relación entre ingresos y deudas. No obstante, el fenómeno sigue en alza, impulsado por la necesidad inmediata y la falta de alternativas de financiamiento accesible para este grupo etario.