La cantidad de mujeres presas en Uruguay crece a un ritmo que triplica a los hombres

La población carcelaria aumenta a un 6% anual, pero desde 2018 la población femenina lo hace a un 18%, lo que trae consigo el crecimiento de bebés y niños que conviven en unidades penitenciarias

El comisionado parlamentario para las cárceles en Uruguay, Juan Miguel Petit, ha hecho varias advertencias sobre el estado de los centros penitenciarios del país. Uno de los problemas principales que tiene es el hacinamiento que existe en alguno de los módulos, que ha derivado en situaciones trágicas. Otro fenómeno que se registra cada vez con mayor frecuencia, y que representa un riesgo para el futuro de la sociedad, es la vida de los niños en las cárceles.

Los menores llegan hasta allí porque viven con sus madres, que están presas. Y las mujeres que van a las cárceles son cada vez más en el país. Pero no solo eso: el ritmo de crecimiento de la población carcelaria femenina es mayor al de la población masculina.

Los datos surgen de un nuevo informe de Petit, informado por El Observador. Hay 68 niños que residen en distintas cárceles de Uruguay, hijos de mujeres presas. Tras la investigación, el comisionado parlamentario sugiere que son necesarias penas alternativas para reducir estas cifras.

Desde el inicio del siglo, la población carcelaria viene creciendo un 6% en promedio todos los años. Pero desde 2018, el promedio de aumento de las mujeres privadas de libertad es de un 18%: un ritmo tres veces mayor.

La mayoría de las mujeres que tienen hijos en las cárceles cometieron delitos vinculados a las drogas y en general provienen de contextos de “alta vulnerabilidad”, detalla Petit en su informe. En general, tienen dificultades para su inserción social y laboral, antes de pasar por las cárceles. También sufrieron violencia de género, explotación sexual y se expusieron a tareas de riesgo para sostener a sus hijos.

A principios de junio de 2025 eran 1.426 las mujeres presas, que son el 8%del total de la población carcelaria. En 2019, eran el 5%. Del total, 543 tienen menos de 30 años.

Petit advierte que el crecimiento de la población carcelaria trajo consigo “el crecimiento de bebés, niños y niñas que conviven con sus madres en unidades penitenciarias”. Además, se expandió el “impacto” que tiene para los menores enfrentarse a “la adversidad de tener una madre privada de libertad, lo que tiene consecuencias sobre la socialización, la transmisión de valores y la crianza de los más chicos”.