Chile lidera tratamiento de aguas residuales y abre oportunidades de reúso en Iquique

Chile se posiciona a la vanguardia mundial en gestión del agua, siendo el único país en América Latina que trata la totalidad de sus aguas servidas urbanas.

Beber agua directamente de la llave sin riesgos sanitarios es una realidad cotidiana para los chilenos, y a nivel internacional, una excepción. Así lo destacó José Luis Murillo, director de la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (Acades) y gerente general de Esval y Aguas del Valle, durante el Congreso “Soluciones Hídricas Resilientes” realizado en Sevilla, España.

“Chile es uno de los pocos países que entrega agua potable segura y continua en todas sus ciudades y que recolecta y trata el 100% de las aguas servidas urbanas. Es un modelo valorado internacionalmente y nos da una base muy sólida para avanzar en el reúso”, sostuvo Murillo en su intervención.

Este avance ha sido recientemente respaldado por el Índice de Desempeño Ambiental 2024, elaborado por las universidades de Yale y Columbia, donde Chile obtuvo el primer lugar mundial en tratamiento de aguas residuales entre 180 países.

Sin embargo, aún queda camino por recorrer. Actualmente, solo el 5,8% de las aguas tratadas se reutiliza de forma directa, una cifra muy por debajo de países como Israel (90%) o Singapur (40%). “El desafío ahora es transformar esa capacidad instalada, en especial del tratamiento de aguas servidas, en una fuente confiable y sostenible para las actividades productivas”, enfatizó Murillo.

Ciudades costeras como Iquique, Arica, Antofagasta, Coquimbo, La Serena, Valparaíso y Concepción figuran entre aquellas que hoy disponen el 22% de sus aguas tratadas directamente al mar, a través de emisarios submarinos. “En muchos de estos territorios hay una demanda clara por agua en sectores agrícolas e industriales, que con las condiciones adecuadas podrían viabilizar proyectos de reúso”, agregó.

En esta línea, se identifican 41 proyectos en curso vinculados al reúso y desalación, con una inversión estimada que supera los 22.000 millones de dólares. Estas iniciativas permitirían no solo abastecer industrias clave como la minería, agricultura, alimentación o hidrógeno verde, sino también reducir la presión sobre fuentes de agua dulce.

“Tenemos la tecnología, la experiencia y, sobre todo, la convicción de que la seguridad hídrica no es un lujo: es la condición para sostener la vida y el desarrollo de Chile”, recalcó Murillo.

El interés ciudadano también va en aumento. Un estudio de la consultora Criteria, encargado por Acades, reveló que un 67% de los chilenos está dispuesto a pagar más en su cuenta mensual de agua potable para evitar racionamientos. Además, un 81% declaró estar preocupado por los efectos del cambio climático.

“Chile es un país relevante en la conversación global sobre agua, y el reúso es una herramienta que podemos aprovechar mejor. Estas aguas no son un residuo, sino una oportunidad para el desarrollo sostenible”, concluyó.