Una profunda crisis institucional sacude los cimientos de la Liga Jujeña de Fútbol. En la noche de ayer, durante la reunión del Consejo Directivo, se formalizó la renuncia indeclinable de cinco integrantes clave de la comisión directiva: el presidente Marcelo Sánchez, el vicepresidente Rodrigo Chauque, el tesorero Mario Tello, el secretario general César Ortellado y el secretario de actas Sergio Cari.
El detonante fue la grave situación económica que atraviesa la entidad madre del fútbol capitalino y la creciente presión de los clubes, que venían reclamando respuestas concretas y una conducción más efectiva por parte de la dirigencia saliente.
Frente a este panorama crítico, los delegados de los clubes decidieron pasar a un cuarto intermedio hasta este martes a las 18 horas, en busca de alternativas que permitan sostener el funcionamiento institucional de la Liga.
Una de las opciones que se baraja con mayor fuerza es intentar que Rodrigo Chauque, el vicepresidente renunciante, reconsidere su decisión, lo cual abriría una posibilidad de continuidad transitoria y permitiría convocar a elecciones ordinarias dentro de los plazos estatutarios. De no prosperar esa alternativa, el escenario más probable es que Fiscalía de Estado tome cartas en el asunto y avance con la conformación de una comisión normalizadora.
La crisis deja al descubierto una situación de fondo que excede lo coyuntural: la fragilidad financiera, la falta de planificación y la escasa articulación con los clubes han minado el consenso necesario para sostener una conducción estable. A la espera de lo que se resuelva en las próximas horas, la Liga Jujeña atraviesa uno de sus momentos más delicados en los últimos años.