Carlos Melconian: «Si el Banco Central no compra dólares, se va a frenar el crédito»

El economista advirtió que la falta de ingreso de divisas pone un freno al otorgamiento de créditos para el consumo y a la remonetización de la economía.

El economista Carlos Melconian aseguró que si el Banco Central no compra dólares, el crédito se va a frenar porque “dos tercios de la monetización programada dependen de eso”. “El equipo económico propone una remonetización con los ‘dólares del colchón’”, señaló en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio JAI (FM 96.3).

Carlos Melconian es el economista que tiene el galardón de ser el más criticado por el presidente. Es fundador de la consultora MS y fue presidente del Banco Nación (2015 y 2017), además de consultor del Banco Mundial. A fines de 2021 desembarcó como presidente del Instituto de Estudios para la Argentina y Latinoamérica (IERAL), de la Fundación Mediterránea, y elaboró un ambicioso plan de gobierno que finalmente tomó la candidata Patricia Bullrich. Además en el año 2019 escribió el libro “Cantar la justa”, y recientemente dijo que estamos sufriendo una “inflación de resaca”.

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¿Creés que esta inflación, con un “nudo” delante, es algo difícil que va a poder sostener el Gobierno en el futuro, por situaciones particulares como la baja de alimentos y algunos impuestos, y que la resaca inflacionaria va a volver a llevar a la inflación en los próximos meses con un dos delante?

Siempre hay dos maneras de encarar estos temas. La inflación del 2,1% y el 1,9% es lo mismo. Lo que pasa es que se ha planteado el esquema en términos de saber si empieza con uno, nada más. Es decir, 1,9% se festeja y 2,1% tiene sabor amargo. Eso es irrelevante macroeconómicamente.

Pero uno pudiera decir que si va de 1,9% a 1,8% y 1,7%, como tendencia, o la tendencia es que va a empezar con 2…

Exacto. Entonces ahí la resaca es una inflación del 2% mensual, en el sentido de que obstaculiza. Es como la resaca, justamente. Es un obstáculo al nivel de actividad, al crédito, al consumo. No se puede tener el resto de las variables fijas —o el intento de las variables fijas, ahora que el Gobierno está medio heterodoxo— y la inflación al 2%.

Entonces, la pregunta relevante e incontestable es la que has hecho vos. Este Gobierno, que empezó con el 25% en diciembre de 2023, luego tuvo cuatro meses con una inflación de dos dígitos, luego tuvo unos cuantos meses al 4%, y luego tuvo unos cuantos meses al 2,5%. Marzo fue el mejor mes en comportamiento de los precios, pero dio 3,7% porque educación y otros precios se escaparon y le pusieron casi un punto. Pero el mejor de los meses es el que tiene la mayor cantidad de precios alineados por debajo del 2%.

Lo que hay que ver es si se está inaugurando una nueva ruta al 1 y pico alto, para hacer luego un 1 y pico bajo y salir de la resaca. Porque tenés que llevar la inflación algún día a un dígito anual o, si no, tenés que empezar a “heterodoxiar” variables. Vos no podés tener salarios quietos, tarifas quietas y tipo de cambio quieto y una inflación del 1,9%, aunque empiece con uno. Más allá de que estamos hablando siempre de un alivio respecto a lo que había. Esa es la resaca, que es lo más difícil de sacar. En algún momento vas a tener que decidir eso. Ahora puede pasar de casualidad, porque el Gobierno no va a querer hacer un shock anti inflacionario adicional antes de las elecciones. Y además, este es un modelo donde tiene que bajar la inflación, pero es mucho más preocupante y relevante acumular reservas en el corto plazo, que ir a un shock que te deje la inflación en un dígito.

En materia de inflación, hay que abrir los precios relativos y ver cómo está eso. Es decir, la herencia recibida incluía precios relativos totalmente dislocados, donde muchos tienen que bajar mucho y otros subir mucho para que un plan de inflación de un dígito anual sea sostenible y creíble. Porque mientras haya precios relativos flotando, pidiendo cancha para subir, nunca la vas a poder tener alineada. Hoy se ha politizado mucho el dato para ver si empieza con 1%

Oo “uno” metafórico, como era el “1 a 1” de la época de los 90, es el “1000” del dólar. Vos dijiste que era una fantasía que se pueda mantener ese dólar cercano a lo que cree Milei que debería ser el precio. ¿Es algo que, en el caso de Milei, como prometió dolarización en la campaña, tiene la obsesión de fabricar tuco y fideos de fantasía? ¿Ahí está el punto más dogmático del Presidente, pero también su talón de Aquiles?

 

Más que un talón de Aquiles, diría que hasta era una decisión no convenida, de un acuerdo que está muy fresquito, porque el acuerdo con el Fondo Monetario y en la nueva organización cambiaria con banda no dice en ningún lado que tenés que ir al piso de la banda. Es una banda que va para abajo el piso y va para arriba el techo. El único compromiso cambiario serio que hay es que el Banco Central y el Tesoro compren dólares, o con el aumento de la demanda de pesos o con los pesos del superávit fiscal. La meta convenida es de compra de dólares.

 

El acuerdo dice “price discovery», que significa que vos tenés una oferta y tenés una demanda. Después se puede discutir qué parte del cepo se levantó y qué parte del cepo quedó. Yo tengo mis diferencias respecto a por qué se incluyeron fuera de cepo algunas cosas y por qué se dejaron otras. Pero vos vas a tener una oferta y una demanda, y dentro de la demanda tenés que meter, como un gatito o como un elefante a los dólares que necesita el sector público para pagar y reconstruir reservas, porque es una demanda importante.