En Jujuy hay un proyecto

El “Lobo” acertó en mantener el cuerpo técnico y la base del equipo titular, reforzó en puestos claves y sacó ventajas en el primer semestre.

A diferencia de otras temporadas, donde los cambios masivos de plantel y entrenadores eran moneda corriente —con renovaciones de hasta 20 jugadores por año—, esta vez la dirigencia bancó el proyecto de Matías Módolo. Le dio continuidad a una estructura que ya había mostrado señales positivas y sumó jerarquía donde hacía falta.

Los resultados no tardaron en llegar. En el primer semestre, Gimnasia sacó ventajas frente a rivales directos como Chacarita y Gimnasia de Mendoza, a los que superó con autoridad. Pero más allá de los triunfos, es un equipo sólido, equilibrado, autocrítico y comprometido, que transmite identidad dentro y fuera de la cancha.

La elección de los refuerzos fue quirúrgica: el arquero Álvarez respondió con atajadas clave, el delantero Quintana convierte y genera juego aun cuando no marca, y Camacho se volvió el eje del equipo, distribuyendo con claridad. A su alrededor, los “viejos conocidos” elevaron su nivel y potenciaron el funcionamiento colectivo.

Hoy, Gimnasia no solo lidera el campeonato: emociona, representa y contagia. Es un equipo con alma, que se planta en cada partido con seriedad, sacrificio y responsabilidad. El mérito no está solo en los números, sino en la convicción de sostener un proyecto que empieza a dar señales de madurez. En Jujuy, el fútbol se vive con esperanza. Y esta vez, bien fundada.