Jaldo apuesta fuerte: «No puedo perder contra Milei en Tucumán»

El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, se prepara para unas elecciones clave el próximo 26 de octubre. Según sus propias palabras, esa jornada será una oportunidad para que los referentes territoriales “toquen el cielo con las manos”.

Pero advierte: si los resultados no acompañan, el lunes 27 podría marcar el inicio de un verdadero «infierno político».

Con Jaldo encabezando la lista de candidatos a diputados nacionales por el espacio Primero Tucumán, el oficialismo busca consolidar su identidad partidaria y de gestión en la boleta electoral. Esta estrategia apunta a contrarrestar el llamado “efecto marca” de los libertarios, cuyo capital político se apoya fuertemente en la figura de Javier Milei y su lema “las fuerzas del cielo”.

La lista de Primero Tucumán ya empieza a tomar forma. Jaldo, en su rol de “arquero”, liderará la boleta con la intención de contener cualquier embate electoral. Lo acompañarían figuras con representación territorial consolidada: la actual diputada Gladys Medina (referente de la sección Este), Gerónimo Vargas Aignasse (por la capital) y Elia Fernández de Mansilla (por el Oeste), quien asumiría el tramo final del mandato de Medina.

No se descarta que aparezcan nombres «tapados», ya que el gobernador aún espera definiciones de las principales figuras del Partido Justicialista para completar la nómina.

 

Capacitación y territorialidad

Mientras tanto, el PJ provincial ha iniciado un proceso de capacitación para dirigentes, con el objetivo de explicar en cada rincón de Tucumán el nuevo sistema de votación. La estrategia oficialista es clara: provincializar la elección para alejarla del debate nacional y concentrarse en los logros y propuestas del gobierno local. Legisladores, intendentes, comisionados rurales, concejales y militantes serán los encargados de llevar ese mensaje puerta a puerta.

 

Un resultado que puede cambiarlo todo

La elección será de medio término, pero Jaldo no la encara como tal. Una derrota en Tucumán representaría no solo un golpe simbólico, sino también un posible debilitamiento institucional y financiero frente a un Gobierno nacional liderado por Milei, que ha demostrado no ceder a presiones políticas.

Una victoria, en cambio, lo posicionaría como un actor relevante en las discusiones que se avecinan, como la reforma impositiva, la redistribución de la coparticipación federal y medidas para potenciar la competitividad de las provincias alejadas de los principales centros económicos del país.

Por eso, para Jaldo, no hay términos medios. Está decidido a jugar fuerte y a liderar la lista, con la vista puesta en asegurar gobernabilidad en la segunda mitad de su mandato.