El lunes por la noche se determinó que la pelota dejará de rodar este fin de semana en la provincia de Jujuy. Por decisión unánime, los clubes que integran la Liga Jujeña de Fútbol (LJF) resolvieron suspender la próxima jornada del campeonato debido a la crítica situación económica que atraviesan y a la falta de respuestas por parte del Estado provincial.
La medida, que fue solicitada de forma directa al presidente de la LJF por los delegados de las distintas instituciones, responde a un presente económico “agobiante” que imposibilita seguir sosteniendo los costos básicos del torneo. El punto más crítico es el pago del arbitraje: un gasto fijo que, sin el subsidio prometido por el gobierno, se vuelve impagable para la mayoría de los clubes.
El subsidio en cuestión había sido anunciado y comprometido por el Ejecutivo provincial como una ayuda directa a las entidades deportivas que integran la liga local. Esta ayuda tenía como objetivo cubrir el monto destinado al pago de los jueces, en un contexto donde la recaudación por entradas y sponsors ha mermado considerablemente. Sin embargo, el dinero nunca llegó, y las instituciones aseguran que ya no pueden seguir haciéndose cargo por cuenta propia.
Desde la Liga, se comunicó que los clubes permanecen con la predisposición abierta al diálogo y posibles reuniones con las autoridades correspondientes, en busca de una solución definitiva. “Esta situación era conocida desde hace tiempo por los funcionarios provinciales”, sostienen los directivos, quienes remarcan que no se trata de una problemática nueva, sino de una crisis sostenida que llegó a su punto límite.
La suspensión no solo afecta a los equipos de Primera División, sino también a las divisiones inferiores, que también dependen del normal funcionamiento de la liga para desarrollar sus competencias. En muchos casos, los clubes no solo cumplen un rol deportivo sino también social, conteniendo a cientos de jóvenes que encuentran en el fútbol una vía de inclusión y desarrollo.
La decisión del parate genera un fuerte impacto en la comunidad futbolera jujeña, donde el deporte local mantiene viva la pasión en cada barrio y cada cancha. No obstante, la situación actual exige respuestas urgentes. La falta de recursos económicos, sumada a la demora del gobierno en cumplir con sus compromisos, dejó a los clubes sin alternativas.
En los próximos días, se esperan avances en las gestiones con las autoridades provinciales. Mientras tanto, el fútbol jujeño entró en pausa, no por voluntad propia, sino por la necesidad de hacerse escuchar. La pelota, por ahora, está en cancha del Estado.